La columna de CLIA España CruisesNews nº62

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La columna de CLIA España

Alfredo Serrano

Director General CLIA España

Artículo perteneciente a la revista CruisesNews nº62 – Septiembre 2022

Descarbonización de la industria: un reto compartido

La columna de CLIA España CruisesNews nº62Cambio de paradigma, sostenibilidad, transición energética, descarbonización, reducción de la huella medioambiental… son algunos de los términos que hoy centran la narrativa de organizaciones público y privadas. Y es que, si antes de la pandemia ya existía una profunda reflexión sobre qué camino debíamos tomar como sociedad, la crisis sanitaria, las tensiones geopolíticas y los fenómenos meteorológicos extremos de los últimos tiempos no han hecho más que acrecentar la misma.

Desde la industria de cruceros, estamos absolutamente convencidos de que recuperación y sostenibilidad van de la mano. No hay duda de que la transición ecológica marcará la economía del futuro; una visión que el sector ya tuvo muy presente años atrás, realizando importantes inversiones en I+D. El trabajo desarrollado por los armadores desde hace lustros ha supuesto que hoy – y a pesar de que representa menos del 1% de la flota global – la industria lidere la transformación verde del transporte marítimo; una tendencia llamada a continuar mientras avanzamos en el camino para llegar a emisiones netas en carbono en 2050.

De forma inequívoca, compartimos los objetivos a largo plazo fijados por la Organización Marítima Internacional (OMI) y el Pacto Verde Europeo, articulado a través del paquete legislativo Fit for 55.

Pero, al mismo tiempo, sería utópico pensar que la industria por sí sola tiene a su alcance todas las herramientas para conseguir las ambiciosas metas fijadas en materia de descarbonización; no es una cuestión de voluntad, es una cuestión de viabilidad. 

Necesitamos que los gobiernos se involucren de forma más decidida, creando un marco regulatorio claro que fomente las inversiones destinadas a acelerar el desarrollo y suministro de combustibles marítimos sostenibles, así como de la tecnología necesaria con la que cumplir los objetivos fijados. 

En este sentido, cada vez es más frecuente leer artículos y acudir a conferencias que abordan aspectos relacionados con la electrificación de los muelles, una auténtica prioridad si tenemos en cuenta que la Unión Europea ha establecido que los principales puertos deben ofrecer esta posibilidad para 2030. Es cierto que ya hay proyectos muy avanzados y que aún existe un margen de siete años, pero también es un hecho que estos son extremadamente complejos y que -a día de hoy- solo un puñado de puertos europeos ofrece esta posibilidad. Mientras, las navieras continúan haciendo sus deberes y, de cara a 2027, el 66% de la flota global estará equipada con sistemas que permitirán conectarse a la red eléctrica.

Si bien la mencionada electrificación de los muelles– alternativa que posibilita el apagado de los motores, reduciendo las emisiones- desempeña un papel capital de cara a la descarbonización, no es el único vector de actuación: el desarrollo de combustibles marítimos alternativos es otro de los principales ámbitos de actuación. 

De forma paralela a la proliferación del uso del gas natural licuado, un combustible transitorio, la industria avanza en la búsqueda de otras soluciones, asociándose a proveedores, astilleros, empresas tecnológicas, instituciones académicas… Como resultado de este compromiso y esfuerzo a todos los niveles, se están explorando otras alternativas como el biodiesel, el metanol, el amoniaco, el hidrógeno y las baterías eléctricas. 

A pesar de los avances, tal y como resalta informe de Prácticas y tecnologías medioambientales 2021 elaborado por CLIA y Oxford Economics, aún continúan existiendo obstáculos de carácter tecnológico, logístico / distribución y regulatorios que deben superarse antes de que estos combustibles alternativos puedan ser utilizados de forma generalizada. 

Al igual que lo ha hecho en otros momentos, la industria afronta el desafío de reducir su huella medioambiental de forma decidida y responsable, siendo consciente del rol que desempaña en el futuro de Europa y con la mirada puesta en el horizonte: la industria aspira a convertirse en el segmento dentro del turismo más sostenible, no solo desde el punto de vista de la reducción de emisiones, sino también desde el punto de vista de la gestión de los residuos. Ya se están dando los pasos necesarios para transformar esta visión en una realidad, pero sin olvidar que la descarbonización es (y así se debe afrontar) un reto compartido.

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