Melilla, disfrutar de África desde Europa

Situada sólo a unas 130 millas del Estrecho de Gibraltar, una de las rutas marítimas mas concurridas de la industria de cruceros, Melilla es una ciudad llena de atractivos.

Reportaje perteneciente a la revista CruisesNews
También disponible en el eCruisesNews especial Melilla (En inglés)

Es un puerto que siempre vivió de cara al mar, como lo demuestra la Plaza de los Pescadores, con el monumento conmemorativo a esa profesión, pegado a las murallas de la ciudad, junto a la salida del puerto. También una ciudad con un pasado, con una historia muy rica, muy densa, como se evidencia en sus fortalezas, murallas, etc que constituyen uno de los recintos mejor conservados del Mediterráneo.

Pero también ofrece un ensanche lleno de perlas modernistas, conocido como el Triángulo de Oro. Desde la plaza de España, donde se halla la Casa Melul y el Palacio de la Asamblea, continúa por la calle Ejército español (con la Cámara de Comercio y la redacción del Telegrama del Rif) hasta el edificio La Reconquista.

Los primeros cruceros llegaron a Melilla a comienzos del siglo XXI.

Es este crisol de mar, historia y modernismo lo que convierte a Melilla en un destino con un potencial notable como escala de transito de cruceros, unido al hecho de ser un verdadero puente al Rif. A esto se suman las posibilidades que da el shopping en Melilla, gracias a sus impuestos especiales.

Las primeras escalas de cruceros en Melilla
A comienzos de la década anterior, sobre 2004, la Viceconsejería de Turismo de la Ciudad Autónoma de Melilla, comenzó a realizar todo tipo de gestiones para convertir a Melilla en un puerto de escala de los cruceros que navegan por el Mediterráneo.

Ya en 2002 se registraron 360 pasajeros de cruceros en transito, que crecieron a 1.483 en 2005 de la mano de Holland America Line, tras dos años sin escalas. Ese año llego también el Albatros, del operador alemán Phoenix Kreuz.

En 2006 llegaron las primeras escalas, nuevamente originadas por Holland America Line, cuyo buque Prinsendam realizó su escala inaugural en Melilla en 2005, y que volvió a repetir en tres ocasiones en 2006. La primera ese año fue el 16 de agosto, tras el anuncio del viceconsejero de Turismo de la Ciudad Autónoma de Melilla, Javier Mateo. En esa ocasión coincidió con la celebración de la décima edición de la Semana Náutica Ciudad de Melilla. El Prinsendam repitió en la ciudad autónoma los meses de octubre y diciembre de ese año.

La conversión del Mediterraneo en un destino de cruceros durante todo el año mejorará las opciones de Melilla como puerto de escala.

En el pasado Melilla Cruise Forum, Chris Martin, director de operaciones portuarias de Holland América Group, aseguró que la impresión que se llevó de Melilla fue muy grata, aunque reconoció que será necesario trabajar en algunos aspectos para lograr que en unos años pueda convertirse en un destino para los cruceros que realizan sus travesías por el Mediterráneo. Tal y como ya había dicho el presidente de la Autoridad Portuaria, este experto también indicó que este trabajo no va a dar sus frutos de forma inmediata, sino que será en unos años cuando se puedan ver los efectos positivos, pero ha reiterado que la ciudad tiene las características necesarias para poder convertirse en un destino atractivo. Sin embargo, no hizo ninguna declaración sobre la vuelta de los buques de su compañía a Melilla.

Los armadores independientes británicos, como Fred Olsen y Saga Holidays, son los principales clientes del puerto de Melilla.

La otra naviera que apostó por Melilla en el 2006 fue Kristina Cruises, un armador finés ya desaparecido del mercado de cruceros que trajo a su buque Kristina Regina con alrededor de 350/400 escandinavos (sobre todo finlandeses). El buque atracó en la primavera de 2006 en el muelle del Cargadero del Mineral, y repitió al año siguiente.

En 2007 se mantuvo mas o menos el número de pasajeros de crucero, con 1.495 cruceristas, que se conservaron en 2008 con 1.390 pasajeros. 

En 2009, un año en el que no hubo escalas de crucero, los medios se hicieron eco de los esfuerzos de la Ciudad Autónoma para impulsar la llegada de cruceros, para potenciar el sector turístico local, muy golpeado entonces por la crisis económica. La Viceconsejería de Turismo siguió apostando por atraer barcos a la ciudad, ya que es una forma “cómoda” de promover la llegada de visitantes, aunque sean estancias cortas. La intención del Gobierno autonómico era la de seguir insistiendo en este mercado, aplicando mejoras que hagan que la ciudad se convierta en un destino atractivo.

En 2010 se puso en funcionamiento el muelle Ribera II, conectado a la nueva Estación Marítima, lo que provocó una mejora en la llegada de cruceros: se produjeron cinco escalas, con 2.265 pasajeros. Uno de ellos fue el Corinthian II, que trajo un total de 174 turistas americanos el 19 de noviembre. El barco atracó en la nueva Estación Marítima y ofreció una amplia escala que se prolongó desde primera hora de la mañana hasta las 22.00 horas. El Saga Pearl II también llegó a Melilla en septiembre.

En 2011 sólo llegaron 844 cruceristas a Melilla, en cuatro escalas distintas. El Saga Pearl ll iba a repetir en diciembre, pero tuvo que anular la escala por el mal tiempo reinante. Ese año la Autoridad Portuaria introdujo nuevas bonificaciones (un 20%) para las tasas de puerto para los cruceros.

Holland America Line es un cliente habitual de Melilla.

En 2012, la Estación Marítima de Melilla participó por primera vez en el Seatrade Miami, una iniciativa que arrancó en el año 2011. Ese año llegaron 2.687 pasajeros en seis escalas de buques de crucero. El 1 de julio de 2011 había empezado la operativa de esta nueva terminal y que ese año alcanzaron los 700.000 pasajeros y 100.000 vehículos, gracias en parte a la nueva línea de Naviera Armas entre Melilla y Motril. En 2012 volvió el Prinsendam de Holland America, que atracó en marzo, y también repitió Kristina Cruises, en este caso con su nuevo buque insignia, el Kristina Katharina, que lo hizo en octubre con 550 fineses. Otro viejo conocido, el Albatros, arribó el 2 de diciembre con varios centenares de alemanes. El 30 de octubre llegó el clásico Saga Ruby, de Saga Holidays, otro operador británico fiel a Melilla, que llegó a la ciudad autónoma un día después de lo previsto por una serie de problemas técnicos que le retuvieron en Tánger, su anterior escala.

2013: el año estrella de Melilla en cruceros
En 2013, se produjeron siete escalas de crucero, con 3.248 pasajeros en transito. Hasta la fecha ha sido el año estrella de Melilla en lo referente a cruceros. El domingo 7 de julio de 2013 coincidieron por primera vez dos cruceros en el Puerto de Melilla. El Boudicca, de la naviera noruega Fred Olsen Cruises Lines, y el buque de lujo Corinthian, del tour operador norteamericano Grand Circle Tours. Además, los cerca de 1.200 cruceristas británicos y americanos coincidieron con el Mercado Medieval. Fred Olsen fue el único armador que envio dos buques, ya que el Braemar también escaló en Melilla. Otros armadores también reprodujeron sus escalas: el Kristina Katarina repitió en abril y el Saga Ruby volvió en mayo.

Todas las Administraciones de Melilla colaboran unidas en la captación de escalas de cruceros.

Ese año, Melilla acudió en enero a la ITB de Berlin con objeto de incrementar el número de turistas alemanes en Melilla. Los buques dedicados este mercado, especialmente navieras como Plantours, Hapag-Lloyd, etc que no han atracado nunca en la Ciudad Autónoma, son un claro exponente del potencial de crecimiento que tiene el tráfico de cruceros en Melilla. Sólo Phoenix Reisen ha tenido presencia en Melilla.

Pero siguiendo con los dientes de sierra, 2014 fue un año para olvidar: una única escala, con sólo 254 pasajeros. Fue el Silver Wind, quizás el único buque de superlujo que ha escalado en los muelles de la Ciudad Autónoma. Dado el tamaño de los buques de este segmento, será sin duda un claro objetivo comercial para la Comunidad portuaria melillense en el futuro.

El 2015 Melilla recibió tres escalas de buques de crucero, con 1.352 pasajeros. Nuevamente la estrella del año fue el Boudicca, que repitió el 8 de noviembre como el buque de mayor eslora que atracó en el puerto, con unas 1.200 personas a bordo, 350 de ellas tripulantes. Fueron recibidos por personal de Turismo de la Ciudad Autónoma, que les entregaban planos, folletos, abanicos, etc así como Policías Nacionales que les entregaban dípticos con consejos para que disfruten de sus vacaciones con total seguridad. Fred Olsen Cruise Lines es una empresa veterana en el puerto y ofreció un amplio abanico de excursiones facultativas, así como varios autocares lanzaderas que acercaron a los pasajeros a la Plaza de España.

La temporada 2016
El buque de crucero Balmoral, nuevamente de Fred Olsen Cruise Lines, con 1.224 pasajeros, fue la única escala en 2016. Llegó el 13 de octubre y se convirtió en el buque más grande de este tipo que ha atracado en la ciudad, con sus 217,91 metros de eslora. Casi quinientos pasajeros descendieron del buque tras contratar excursiones facultativas contratadas con un operador local, que utilizó ocho autocares. Otros lo hicieron por su propia cuenta por la zona de Melilla La Vieja, la Plaza de España y la Plaza de las Culturas.

Melilla tiene un gran potencial en el mercado aleman de cruceros.

El viceconsejero de Turismo Javier Mateo, declaró a la prensa que era a un “verdadero orgullo” recibir al crucero más grande de la historia de Melilla, declarando que “el volumen de negocio ya ha empezado porque desde su entrada al puerto ya está pagando al consignatario, su atraque que puede estar en torno a los 11.000 y pico de euros, las excursiones… Ya de entrada está dando trabajo a los autobuses y a los guías turísticos, amén de lo que puedan consumir en la ciudad”.

2017 fue el punto de inflexión del tráfico de cruceros en Melilla, pero en sentido negativo, al no recibir ninguna escala, en un año de recuperación en este ámbito en los puertos españoles. Este hecho supuso redoblar el esfuerzo comercial para captar de nuevo buques de crucero. Ese año se anunciaron los cruceros de fin de semana, hechos públicos por el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, como opción para mostrar a Melilla como un destino de compras, destacando su riqueza patrimonial y su variedad gastronómica.

En 2018 y 2019 Melilla, volverá a recibir cruceros tras el acuerdo alcanzado a finales del pasado año con Saga Holidays, un cliente tradicional del puerto. Merced a ese pacto, el próximo 19 de noviembre, el Saga Pearl II atracará en el puerto melillense, que será una de las escalas del itinerario redondo desde Portsmouth de 17 noches “The Moorish Mediterranean” El 23 de enero de 2019 volverá a escalar dentro de un itinerario de 15 noches desde Portsmouth denominado “Spanish Moorish & Andalusia”.

El buque insignia de Saga Holidays, el Saga Sapphire, brindará una escala en Melilla el 4 de abril de 2020 dentro de un crucero de dos semanas desde Southampton denominado “Flavours of the Iberian Peninsula”.

Melilla, al estar exenta de IVA, ofrece un atractivo añadido a los armadores: el fiscal. Si se escala en Melilla, el buque no se declara IVA en el crucero.

Estas escalas hay que valorarlas en el contexto de los esfuerzos que esta realizando la Administración de la Ciudad Autónoma para tratar de recuperar este tráfico.

La adaptación de Melilla al tráfico de cruceros
El pasado Melilla Cruise Forum dejo claro una serie de necesidades previas de la mano de la Autoridad Portuaria y de la Administración para mejorar las infraestructuras para recibir cruceros. Es necesario dotar a Melilla de guías, interpretes, autobuses, organización de excursiones, etc. Y toda esta oferta debe ser pública y estar preparada con antelación para cuando lleguen los cruceristas.

Y todo esto es necesario hacerlo con todas las administraciones de la mano, tal como destacó el CEO de Bermello Ajamil & Partners Europe, Luis Carvalho, para conseguir posicionar a Melilla como destino de cruceros. Durante la inauguración del Melilla Cruise Forum mostró su satisfacción de las principales autoridades de la ciudad estuvieran unidas con un mismo objetivo. “Esto es algo que no es del todo usual y en este tipo de sectores el valor está en construir una plataforma de trabajo fuerte para avanzar a largo plazo. No con un horizonte de dos o tres años, sin con vista a quince o veinte”.

También es necesario mejorar la comunicación e información de Melilla en las redes sociales e Internet, y ofrecer esa información en varios idiomas.

La localización geográfica de Melilla justifica la existencia de un régimen fiscal especial cuyos aspectos más destacables son que en el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) no se aplica. En su lugar, es de aplicación el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI). Sin embargo, existe un gravamen complementario del IPSI sobre las labores del tabaco, y sobre el carburante y los combustibles. En lo referente a impuestos Especiales, sólo se exigen el Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte y el impuesto Especial sobre la Electricidad.

Existen alrededor de 240 buques de crucero que tiene una eslora total inferior a 250 metros, que es mas o menos la eslora máxima que podría alojar el puerto de Melilla. Ademas de mantener a los clientes de toda la vida, como Fred Olsen Cruise Lines, Saga Holidays, Grand Circle Travel, etc es necesario captar otras navieras como Silversea, Seabourn, Ponant, Oceania o Viking River Cruises, todas ellas destinadas al mercado upper Premium o lujo, con buques de tamaño mediano ideales para las dimensiones de los dos muelles de la Estación Marítima, y con un pasaje de alto poder adquisitivo. Además, alguna de ellas mantienen buques en el Mediterráneo durante todo el año en itinerarios de marcado carácter histórico y cultural, en los que la presencia de Melilla supondría una interesante novedad.

Melilla tiene una posición de cierto privilegio al oeste del Mediterráneo, en una zona frecuentada por los buques de crucero sobre todo en primavera y otoño, coincidiendo sobre todo con el inicio y final de la temporada estival en el Mare Nostrum. Está situada a 115 millas de Málaga y a 95 de Almeria, una distancia ideal para convertirse en escala de transito complementaria a esos puertos. Pero también ocurre lo mismo con Ceuta (132 millas) o Gibraltar (138 millas).

Melilla es una escala perfectamente compatible con la mayoría de los puertos del Sureste español.

A la hora de construir itinerarios, Melilla esta a una distancia razonable de puertos base como Alicante, 225 millas (15 horas a 15 nudos, ideal para una llegada a medio día), que ha sido utilizado, por ejemplo, por Pullmantur con el Horizon, un buque perfectamente compatible (207 metros de eslora) con los muelles de la Ciudad Autónoma. Lo mismo ocurre con Cádiz (213 millas). Cartagena también puede ser una opción muy interesante a la hora de confeccionar un itinerario, dado que están separadas sólo 167 millas (10-11 horas de navegación a 15 nudos). Por ejemplo, Málaga y Cartagena está separadas prácticamente la misma distancia (189 millas) y son escalas consecutivas en bastantes itinerarios.

Por último, en cruceros trasatlánticos, Melilla está situada a 437 millas de Barcelona, mientras que Málaga, por ejemplo, lo está a 460 millas. La diferencia son las 65 millas entre Málaga y el Estrecho de Gibraltar, que se duplican en el caso de Melilla. Esas 60 millas de distancia adicionales son las que hay que compensar con promoción, atractivos, servicios y tasas asequibles.

Una magnífica estación marítima
En 2008 fue inaugurada la nueva Estación Marítima de Melilla, una obra emblemática, de las mayores y mejores de su tipo en el Mediterráneo, localizada en la nueva alineación del Muelle de Ribera. Esta actuación supuso una notable mejora en la calidad de los servicios prestados, con un mejor nivel de control y seguridad en el tráfico de pasajeros, vehículos y carga rodada con la península. El edificio de la Estación Marítima es singular en varios aspectos, destacando la calidad del conjunto de sus instalaciones, sus grandes volúmenes con luz natural, climatización automatizada, etc. Su presupuesto fue de 24 millones de euros (18 de los cuales fueron cofinanciados por la Unión Europea).

La Estación Maritima de Melilla es una de las mejores infraestructuras de este tipo en el Mediterráneo.

La Estación Marítima ofrece alrededor de 14.827 m2 construidos, con un cuerpo principal que haces las veces de distribuidor hacia las zonas de embarque, zona de espera de llegadas y zona de servicios de hostelería, ocio, oficina de las navieras, etc. El edificio se abre en planta baja mediante una zona diáfana que canaliza el tráfico de vehículos hacia los controles. Aquí se aloja el vestíbulo de entrada desde el que parten escaleras mecánicas y ascensores a la planta primera donde para embarque y desembarque. Las zonas de controles y seguridad se concentran estratégicamente configurando un edificio único dentro del edificio principal.

El 25 de noviembre de 2008, la Estación Marítima del Puerto de Melilla comenzó a funcionar a pleno rendimiento con el atraque del ferry Santa Cruz de Tenerife de Acciona Transmediterránea, que partió rumbo a Almería.

El 19 de enero de 2011 se adjudicó la explotación de la Estación Marítima del Puerto de Melilla buscando mejorar la flexibilidad de la explotación, convirtiéndola en un centro de reunión abierto 24 horas, potenciando la dimensión ciudadana de una infraestructura portuaria. La concesionaria no sólo gestiona el embarque y desembarque de pasajeros y las mercancías, sino todo el conjunto de la superficie, dando nuevos espacios para el comercio y otras actividades con repercusión pública y social, buscando sacar el máximo potencial de la Estación Marítima. Ofrece dos atraques: Ribera I, de 224 metros de longitud y 10 metros de calado, y Ribera II, de 180 metros.

La Estación Marítima es perfectamente apta para recibir cruceros.

En este sentido, esta infraestructura evidentemente potencia el rol de puerto de transito en el tráfico de cruceros dado que puede ofrecer todos los servicios necesarios: seguridad, control accesos, etc, además de estar situada muy cerca de los atractivos turísticos de la ciudad, como Melilla Vieja. 

Un bastión modernista en el norte de África
La ciudad de Melilla ofrece a sus visitantes un amplio elenco de los mejores ejemplos de edificios modernistas de España, sólo por detrás de Barcelona. Un discípulo de Antonio Gaudí, Enrique Nieto, fue el arquitecto que diseñó los mejores edificios de la Melilla modernista. Este arquitecto, nacido en Barcelona, construyó a partir de 1909, y durante cuarenta años, los mejores edificios y más representativas de la Melilla modernista.

El catálogo de edificios modernistas de Melilla sólo tiene parangón en España en la Ciudad Condal.

Su estilo pasó por varias etapas, de tal modo que no sólo encontramos edificios modernistas en Melilla, sino también de estilo clásico, barroco y art-decó. El ensanche de Melilla es la mayor representación del modernismo en África, con más de mil edificios catalogados que conforman desde 1987 el Conjunto Histórico Artístico de la Ciudad de Melilla, un Bien de Interés Cultural, repartidos entre el Ensanche central y por sus barrios. El Palacio de la Asamblea, ubicado en la Plaza de España y en donde se encuentra actualmente el Ayuntamiento fue su última obra en la ciudad de Melilla para jubilarse después y morir en el año 1954. Su fachada e interior es estilo art decó, con un vestíbulo principal notable con dos escaleras gemelas, galerías sustentadas con columnas y un lucernario con una vidriera en el techo.

Entre sus otras obras más importantes destacan el edificio El acueducto, el edificio La Reconquista, la Cámara de Comercio, la Casa de los Cristales, el antiguo Hotel Reina Victoria, la Casa de Tortosa, la Casa Vicente Martínez, el Casino Español, el antiguo edificio de la redacción del Diario El Telegrama del Rif, la Mezquita, el Palacio de Cristal, el Mercado del Real, etc.

El recinto fortificado
El pasado Melilla Cruise Fórum puso en valor algunas de las fortalezas (nunca mejor dicho) de la ciudad para ser destino turístico. Son el recinto fortificado y la arquitectura modernista de Melilla los dos patrimonios histórico-artísticos sobre los que ha pivotado la promoción realizada por el Gobierno de Melilla. Para Mónica Georgiou, de Columbia Cruise Services, una de las ponentes que participó en el primer Melilla Cruise Forum. Melilla es “un tesoro por descubrir. Es un lugar que hay dar a conocer para que los turistas de cruceros y los visitantes en general tengan la oportunidad de ver un lugar tan bonito”.

La Melilla amurallada, Melilla la Vieja o El Pueblo, comprende el recinto fortificado que comenzó a construirse en el siglo XV sobre el acantilado sobre el que se construyó la antigua Rusadir fenicia, varias veces destruida y edificada de nuevo a lo largo de la Historia, por vándalos, árabes, y bereberes. Se muetsra como una impresionante fortaleza que se interna en el mar, a semejanza de grandes iconos cruceristicos del Mediterráneo, como Dubrovnik o Rodas.

Los baluartes de Melilla son uno de sus principales atractivos turísticos.

Este conjunto monumental se compone de cuatro recintos separados por un foso. Los tres primeros están en contacto con el mar y el cuarto se desarrolla hacia el continente. En este último destacan los Fuertes del Rosario y de las Victorias.

La Melilla amurallada es uno de los recintos amurallados mejor conservados del Mediterráneo.

Son notables los edificios de la Alcazaba, para contemplar una panorámica del Frente de la Tierra y parte de la Ensenada de los Galápagos, el Foso de los Carneros, con la Torre de la Alafia, y el Cuartel y el Baluarte de San Fernando. Y los Baluartes de San Pedro y de San José situados en el segundo recinto o Plaza de Armas.

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