Por Virginia López Valiente
Directora General de Cruises News Media Group y Editora de la revista CruisesNews
Culmina con éxito en Tenerife una operativa observada mundialmente

La reciente operación desarrollada en torno al buque de expedición m/v Hondius ha demostrado la fortaleza, la capacidad de coordinación y la dimensión humana que hoy caracterizan a la industria marítima y de cruceros frente a situaciones sanitarias de enorme complejidad.
Durante dos días, Tenerife se convirtió en el centro de una operación internacional sin precedentes recientes para la industria de expedición, la evacuación y repatriación de 122 pasajeros y tripulantes de más de 20 nacionalidades, bajo estrictos protocolos médicos y con la participación coordinada de autoridades sanitarias internacionales, gobiernos, servicios de emergencia, aeropuertos, fuerzas de seguridad, hospitales y la propia industria de cruceros.
Mientras el caso del Hondius generaba titulares y preocupación internacional, especialmente tras la confirmación de varios casos asociados de hantavirus y el fallecimiento de pasajeros durante el viaje, la respuesta desarrollada en Canarias merece también ocupar un lugar destacado. Porque, más allá de la emergencia sanitaria, lo ocurrido en Tenerife representa un ejemplo de cómo la cooperación internacional, la experiencia adquirida por la industria y la capacidad operativa de las autoridades marítimas y sanitarias pueden funcionar de manera eficaz y profundamente humana.
Hace apenas unos años, durante los momentos más duros de la pandemia, el mundo asistió a situaciones dramáticas en las que buques permanecían durante días o semanas sin autorización para desembarcar pasajeros enfermos o incluso ciudadanos sanos que trabajaban en el mar. Aquella crisis dejó profundas lecciones para gobiernos, organismos internacionales y para la propia industria de cruceros.
Hoy, la gestión del Hondius demuestra cuánto ha evolucionado el sector desde entonces. Los actuales protocolos sanitarios, los mecanismos de respuesta médica, la coordinación entre países y los procedimientos de evacuación y repatriación son resultado directo de aquellas experiencias. La industria de cruceros y expedición operan bajo estándares muy sólidos de prevención, vigilancia y respuesta.
Especial reconocimiento merecen las autoridades españolas y canarias pero particularmente la Autoridad Portuaria de Tenerife, por asumir una operación de enorme complejidad logística y sanitaria con serenidad, responsabilidad y solidaridad. La gestión de evacuaciones médicas, controles sanitarios, traslados seguros y vuelos de repatriación no solo exigió recursos extraordinarios, sino también una enorme capacidad de coordinación entre instituciones nacionales e internacionales.
Las palabras de Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, reflejaron con claridad el significado de esta actuación al agradecer públicamente a España y a Tenerife su compromiso con los reglamentos sanitarios internacionales y con la protección de la dignidad y seguridad de las personas afectadas. Especialmente relevante fue también el mensaje trasladado por la OMS al insistir en que esta situación no debía interpretarse como “otro COVID”, evitando alarmismos innecesarios y reforzando la importancia de actuar desde la responsabilidad y la evidencia científica.
La operación también puso de relieve la importancia del factor humano dentro de la industria marítima. El reconocimiento expresado hacia la tripulación del Hondius y hacia su capitán, Jan Dobrogowski, recordó algo que el sector conoce bien: detrás de cada operación marítima compleja existen profesionales altamente preparados que deben tomar decisiones bajo enorme presión emocional y operativa. Mantener la calma a bordo, asistir a pasajeros afectados, colaborar con las autoridades sanitarias y continuar operando el buque en circunstancias extremadamente delicadas requiere un nivel de profesionalidad y liderazgo que muchas veces pasa desapercibido fuera de la industria.
También merece reconocimiento el comportamiento de pasajeros y tripulantes durante toda la operación. La disciplina, la cooperación y la paciencia demostradas permitieron que una situación extremadamente sensible pudiera gestionarse de manera ordenada y segura.
La industria de cruceros suele ser juzgada únicamente en momentos de crisis. Sin embargo, operaciones como la del Hondius recuerdan que detrás de cada buque existe una compleja estructura internacional de seguridad, protocolos médicos avanzados, cooperación entre países y miles de profesionales preparados para responder cuando las circunstancias lo exigen.
Tenerife demostró nuevamente su capacidad como enclave marítimo y logístico de referencia internacional. Pero, sobre todo, demostró algo igualmente importante, humanidad.
En tiempos donde la gestión de las crisis suele analizarse únicamente desde la rapidez o la eficacia operativa, la respuesta al Hondius recordó que la seguridad marítima también debe medirse por la capacidad de proteger la dignidad, el bienestar y el cuidado de las personas.
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