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Control sanitario de buques de crucero en Europa

La acción conjunta para la preparación y actuación en los puntos de entrada de Europa (puertos, aeropuertos y fronteras terrestres) con el acrónimo HEALTHY GATEWAYS, se preparó en el marco del Programa de trabajo anual 2017 y ha recibido financiación de la Unión Europea, dentro del Third Health Programa (2014-2020). Un total de 38 autoridades (17 socios, 3 entidades afiliadas, 18 entidades colaboradoras) de 28 países europeos participan en el consorcio de Acción Conjunta HEALTHY GATEWAYS. La Acción conjunta se lanzó el 1 de mayo de 2018 y tenía una duración de 36 meses. En España, la Autoridad responsable de la aplicación de este programa es Sanidad Exterior.

Reportaje perteneciente a la revista CruisesNews nº53 – Julio 2020

 

Pero ¿Qué es la Sanidad Exterior? Curiosamente, es la única competencia sanitaria exclusiva del Estado y depende funcionalmente del Ministerio de Sanidad. Las funciones que realiza en Sanidad exterior cubren un amplio abanico que va desde la vacunación del viajero internacional (la más conocida hasta la pandemia), al control y vigilancia sanitaria del tráfico internacional de personas, control y vigilancia higiénico-sanitaria de puertos, aeropuertos de tráfico internacional, puestos fronterizos y medios de transporte internacional (la más demandada en la actualidad), pasando por el control y vigilancia de las condiciones higiénico sanitarias en el tráfico internacional de mercancías (alimentos, géneros medicinales, cosméticos, plaguicidas, productos químicos, animales, etc), policía sanitaria mortuoria, etc.

¿Qué es la EU Healthy Gateways?
La acción conjunta de las HEALTHY GATEWAYS de la Unión Europea tiene como objetivo apoyar la cooperación y la acción coordinada de los estados miembros para mejorar su capacidad de preparación y respuesta en los puntos de entrada del Viejo Continente. Esto incluye puertos, aeropuertos y fronteras terrestres, con objeto de prevenir y combatir las amenazas transfronterizas para la salud, que se pueden propagar por el sector del transporte, en cualquiera de sus modalidades.

La HEALTHY GATEWAYS tiene como misión la creación de procedimientos, directrices, catálogos de buenas prácticas y planes de acción validados a nivel europeo, que las autoridades sanitarias de los estados miembros aplicarán a nivel operativo en el ámbito del transporte, cubriendo todo tipo de amenazas para la salud, además de la comunicar los riesgos a los países vecinos, y el asesorar a las Autoridades políticas europeas y nacionales ante cualquier riesgo de salud pública.

Siempre hay que minimizar la estancia a bordo de las personas contagiadas del COVID-19, que deben ser evacuadas a tierra lo antes posible.

La HEALTHY GATEWAYS también apoyará el intercambio rápido de información en caso de riesgos transfronterizos para la salud, a base de medios electrónicos establecidos en los puntos de entrada, que funcionan a través de redes de comunicación digitales, para poder establecer alertas en tiempo real. Además, esta iniciativa común proporcionaría entrenamiento on-line y presencial sobre planificación de contingencias y gestión de eventos (debido a infecciones, vectores, agentes químicos, ambientales y otros) en los puntos de entrada a nivel europeo, nacional y local, además de apoyar las inspecciones de higiene en barcos y aviones.

Además, en el caso de futuras emergencias de salud pública de importancia internacional (PHEIC), la HEALTHY GATEWAYS dispondrá de un modo de emergencia, a fin de apoyar la respuesta coherente de los Estados miembros de conformidad con las recomendaciones emitidas por la OMS.

El problema de la falta de una regulación común europea
La falta de un marco regulatorio homogéneo para los turistas internacionales dificulta la recuperación de los destinos europeos y pone en riesgo millones de empleos. Así de contundente fue la advertencia del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), que reclama normas de viaje coherentes y coordinadas para poner fin a la confusión que genera la disparidad existente.

En un comunicado, alude “a una desconcertante variedad de reglas y consejos, lo que está provocando que se retrase la recuperación. Las restricciones fronterizas innecesarias e inconsistentes están disuadiendo a los turistas e impidiendo el resurgimiento de los viajes”. En el caso de los viajes marítimos de turismo, los cruceros, la realidad es mucho más dura, ya que un buque puede escalar sucesivamente en varios países diferentes, que pueden tener regulaciones completamente heterogéneas. Un crucero de siete días desde Barcelona, el itinerario mas vendido en España, escala como mínimo, con independencia del armador, en tres países (España, Francia e Italia), que pueden llegar a cuatro si incluimos Malta. Por ejemplo, en algo tan elemental como el uso de las mascarillas pasaríamos de la obligatoriedad en España, a la obligatoriedad sólo en espacio públicos de Francia, mientras que Italia sólo obliga a su uso en lugares cerrados.

Según estimaciones de WTTC, un aumento del 2,7% en el número de viajeros supondría recuperar un millón de empleos vinculados al turismo. El informe va más lejos e indica que “con medidas correctas y coordinadas, los gobiernos europeos podrían lograr un crecimiento de los movimientos de hasta el 27%, lo que se traduciría en diez millones de puestos de trabajo”.

Requisitos previos esenciales
En su capítulo 3, el documento define los prerequisitos para que vuelvan los cruceros a Europa. El primero es seguir al milímetro la situación epidemiológica. Los armadores tienen la obligación de comprobar la situación de la pandemia tanto en el mercado emisor, como en el destino. De acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional de 2005, los puertos de escala deberían tener la capacidad de proporcionar una respuesta de emergencia de salud pública adecuada: tendrán que establecer un plan de emergencia de salud pública. Este plan de la Autoridad Portuaria debe ser compatible con el plan de contingencia del buque de crucero, o incluso su plan de gestión de brotes infecciosos. A su vez, el plan de contingencia del armador del buque para infecciones debe contener expresamente la posibilidad confirmada de tratamiento médico en tierra, incluyendo una posible evacuación aérea, y también las disposiciones para la repatriación de pasajeros y tripulación, lo que prima a los puertos con conexiones aéreas internacionales. También debe estar garantizada la posibilidad de hacer una cuarentena en tierra, incluyendo transporte, hoteles u hospitales, etc y la cobertura de su coste. Los contactos directos deben desembarcar “lo antes posible” y la cuarentena será siempre de 14 días. También se debe garantizar el aislamiento de los asintomáticos en tierra. De facto, supone corregir el error de las Autoridades japonesas al plantear la cuarentena a pasajeros y tripulantes del Diamond Princess a bordo, que tuvo consecuencias nefastas.

La falta de un marco regulatorio homogéneo para los cruceros dificulta su recuperación de los destinos europeos como Mediterráneo o Báltico.

El plan de contingencia del buque garantizara la capacidad de hacer pruebas COVID-19 bien a bordo, o en tierra, así como el entrenamiento de la tripulación (incluyendo simulacros) y el compromiso de informar inmediatamente de cualquier posible caso al próximo puerto de escala usando Shipsan Information System (SIS).

Pero el requisito más importante de la Guía COVID-19 es que el plan de contingencia implica una reducción del pasaje. Los barcos deben ser capaces de aislar en camarotes individuales al 5% de los pasajeros y el 5% de la tripulación cuando no sea posible desembarcar a aquellos que necesiten ser puestos en cuarentena o aislados, durante las 24 horas posteriores a la detección del primer caso de COVID-19. Cuando sea posible desembarcar a los pasajeros y la tripulación dentro de esas primeras 24 horas, se requerirá espacio de aislamiento a bordo para solo el 1% de los pasajeros y el 1% de la tripulación. Este aspecto será muy importante para la confección de itinerarios. En un crucero trasatlántico de un buque de 2.000 camarotes, capaz para 4.000 pasajeros en camas bajas, deberá destinar 100 camarotes a este uso, luego tendrá que embarcar 200 pasajeros menos. En un crucero del mismo buque desde Barcelona al Mediterráneo, deberá destinar 20 camarotes a tal efecto.

Se establece el ratio de un bañista por cada 4 m2 de superficie de lámina de agua de piscina, con control de aforo (punto 7.20).

Por último, el apartado 11 de este capítulo 3 está dedicado a las inspecciones de buques de crucero. El EU Healthy Gateways creará un guion de inspección común a todos los estados miembros, con criterios comunes basados en un entrenamiento conjunto de todos los inspectores en este ámbito. También se creará una base de datos que contendrá los resultados de todas las inspecciones, al estilo de la del CDC norteamericano, para evitar duplicidad de inspecciones y publicitar los resultados de las mismas. 

Medidas de prevención del COVID-19
El capítulo 4 describe los criterios universales de prevención de la pandemia a bordo de los buques de crucero. El primero es la exclusión, planteando criterios comunes. Cualquier pasajero o tripulante con síntomas no debe embarcar, lo mismo que cualquiera que haya estado en contacto en los últimos 14 días con un positivo de COVID-19, o cualquiera que de positivo en pruebas AT-PCR o SARS-COV-2. El EU Healthy Gateways sugiere que esta política de exclusión debe ser común a toda la industria, apuntando directamente a la CLIA.

Los grupos de riesgo son otro vector importante. No se exigirá un certificado médico a los mayores de 65 años o a las personas con enfermedades crónicas cardiovasculares, diabetes, o inmunodeprimidos, pero deberán visitar al médico para comprobar si pueden viajar. La guía recomienda actividades para los grupos de riesgo separados del resto del pasaje. Y sugiere que haya respiradores a bordo. Toda la información sobre exclusiones deberá ser pública, y debe estar descrita tanto en la web del armador, como en la propia, reserva, o incluso enviada expresamente por correo.

Respuesta a los brotes de COVID-19 a bordo
El capítulo quinto de la guía incide sobre todo en la estrategia de comunicación ante un brote a bordo. Deberá ser clara, definiendo el contenido de los mensajes, las vías de comunicación y los tiempos. También define que todo tripulante debe ser capaz de reconocer los síntomas del COVID-19 y que este entrenamiento debe ser repetido cada 30 días. También obliga a comunicar a la tripulación que si tiene síntomas de la pandemia no puede trabajar, pero debe seguir cobrando. Y que esta obligado a comunicar cualquier sospecha respecto al estado de salud de un compañero.

Deben existir reservas de EPI (equipos de protección individual) a bordo y protocolos claros de desinfección. Y el personal médico a bordo debe recibir entrenamiento específico en la recogida de muestras.

Los pasajeros deben recibir información sobre EPIs necesarios en el viaje a y desde el buque, y sobre la posibilidad de que no embarque si muestra síntomas del COVID-19 en la terminal.

¿Adiós a los mini-bares? La Guía EU Healthy Gateways recomienda eliminar cualquier artículo que no se pueda desinfectar entre ocupaciones: menús, revistas, envases de café/té y productos de mini-bar (a menos que se sirvan en dispensadores). Esta norma también se aplica a cafeteras y hervidores de agua.

Este capítulo llama la atención sobre el plan de contingencia del buque. Aparece la figura del oficial responsable ante una pandemia, que algunos armadores como NCL ya han anunciado que van a incorporar al rol de sus buques. En ese plan deba aparecer información sobre distancia física, EPIs, reglas de higiene, procedimientos de limpieza/desinfección, lavandería, gestión alimentaria y del agua, ventilación, etc. También debe recoger medidas concretas en caso de COVID-19, como aislamiento, cuarentena, desinfección, comunicación, etc. Por último, el apartado 5.1.3. recoge que deberán existir test RT-PCR, fármacos, EPIs y desinfectante a bordo para combatir un posible positivo.

Medidas de prevención a bordo
El capítulo 7, el más amplio, está dedicado a la prevención del COVID-19 a bordo del buque de crucero. Comienza con la prevención sanitaria: tomar la temperatura diariamente a todos los tripulantes, hacer una prueba PCR a toda la tripulación, bien ya a bordo, bien antes de embarcar nuevamente. Y luego realizar pruebas PCR aleatorias cada dos semanas. La protección de los grupos más vulnerables se cita en los puntos 7.2. y 7.3. Se obliga a organizar al pasaje en grupos cerrados (que denomina “cohortes”), que compartirán comidas, actividades, excursiones, etc. La interacción entre “cohortes” se reduce al mínimo. Los embarques, comidas, excursiones, etc se tendrán que programar por grupos. Estos grupos podrían ser de edad, lo que complicaría la gestión de las familias, al segregar ancianos y niños.

Las CLIA y las navieras de crucero estuvieron involucradas en el desarrollo de la guía y continuarán trabajando con EU Healthy Gateways para evaluar la idoneidad y viabilidad de la misma como un marco de referencia paneuropeo.

Tal como ocurre en tierra, la distancia física es fundamental. Marcar distancias, controlar aforos, realizar el ejercicio de evacuación obligatorio de manera escalonada, por grupos, lo mismo que las comidas o las excursiones facultativas, son recetas repetidas en la guía del EU Healthy Gateways.

El punto 7.7 recomienda reiteradamente el uso de mascarillas para pasaje y tripulación en cualquier área donde pueda ocurrir interacción y sea complicado mantener los 1,5 metros mínimos de distancia social: estación marítima, autocares, ascensores, enfermería, y en tender y botes salvavidas.

El punto 7.8 habla de la ventilación. Se debe tender a un 100% de aire exterior, o por lo menos a usar el máximo de aire exterior posible. La ventilación de todos los espacios ocupados del barco debe funcionar continuamente, evitando controles por nivel de CO2 que la restringen. El flujo de aire directo debe desviarse de los pasajeros, cuando sea posible. Los extractores de aseos deben funcionar continuamente. El servicio médico debe tener climatización independiente, lo mismo que las zonas de cuarentena. Se deben garantizar un mínimo de 10 renovaciones/hora. Si no es posible eliminar la recirculación de aire, el buque debe mejorar la eficacia de los filtros, o utilizar lámparas germicidas ultravioletas.

La limpieza y desinfección también tienen un notable protagonismo: la guía insta a incrementar la frecuencia de la limpieza en zonas comunes, como restaurantes y ascensores, hasta el punto de que se ha publicado un protocolo de limpieza COVID-19, versión 2 de 20-4-2020, que toca desde entrenamiento de la tripulación, a productos de limpieza, etc. En camarotes (punto 7.10), la guía propone incrementar la limpieza y la ventilación, eliminado por ejemplo el control de presencia para que funcione el aire acondicionado, o el enclavamiento entre la apertura de la puerta del balcón y el funcionamiento del aire acondicionado. Se retiran menús, objetos de decoración, máquinas de café e incluso el minibar. Se debe desinfectar diariamente el mando de la televisión y del aire acondicionado. Las toallas habrá que cambiarlas dos veces al día, y deberá haber un dispensador de hidrogel en la cabina.

La Guía comenta la posibilidad de potenciar el servicio de restauración en las cabinas para evitar aglomeraciones, pero eso supone un incremento de la limpieza en las mismas. Además, indica que una vez acabada la comida, las bandejas deben depositarse en el pasillo… por lo que también su limpieza se deberá incrementar, a parte de que puede convertir su tránsito en una yincana.

El punto 7.11 detalla la seguridad alimentaria. Se debe tomar precauciones desde el avituallamiento en puerto, como desinfección de pallets, distancia social de 1,5 metros entre sillas, etc Los buffets y los autoservicios se prohíben expresamente. Sólo si es inviable su eliminación, la tripulación servirá al pasaje en porciones individuales. La sal, pimienta y otros se servirán en envases desechables, en contra del reciente cambio de la industria de cruceros a productos a granel por razones ambientales y de reducción de plásticos. Los pasajeros y tripulantes nunca compartirán utensilios. Se recomiendan la opción de comer individualmente, incluido el servicio de habitaciones, pero la practica general será en grupos cerrados, con multiplicidad de turnos para limitar la interacción. Los cocineros deben usar mascaras faciales, y habrá dispensadores de hidrogel a la entrada de cada comedor.

Para reducir la interacción personal, se potenciará el uso de reservas, compras, etc on-line, a través de tarjetas o pulseras “contactless”. La liquidación de gastos de la última noche a bordo será siempre on line. La recepción debe ser reconfigurada para asegurar la distancia social. Se recomienda instalar mamparas en todos los mostradores. El equipo de recepción podrá dar todo tipo de información sobre el virus, así como EPIs, e identificar a pasajeros con síntomas del COVID-19. Las boutiques no tendrán probador.

La guía sugiere usar solo las zonas infantiles exteriores, con aforo limitado, distancia física y limpieza exhaustiva. En los casinos, obliga a cambiar la configuración de mesas de juegos y tragaperras para asegurar los 1,5 metros de distancia física. Habrá un número máximo de jugadores por mesa y control de acceso. El bar del casino debe ser cerrado. Y las fichas y las tragaperras deberán ser desinfectadas después de cada uso.

En el gimnasio, las maquinas de cardio deben estar separadas dos metros, con uso de hidrogel obligatorio antes y después. Se debe llevar un registro de usuarios, y las maquinas deben ser desinfectadas después de cada uso. En el Spa, recomienda usar pantallas y el uso de EPIs adecuados.

En lo referente a la gestión del agua, la guía pone el acento en la prevención de la legionela, en mantener los sellos hidráulicos, en la prevención de los aerosoles, etc. Prohíbe las piscinas interiores, pero tolera las exteriores cubiertas, tan populares en armadores como MSC, Holland América, etc. Obliga a que las duchas sean individuales, y a mantener 1,5 metros entre tumbonas… en cualquier dirección, siempre con toalla propia y desinfección tras cada uso ¡Qué caro se va a poner una tumbona en un día de navegación en el Mediterráneo en agosto! Todo el mobiliario cuya desinfección presente problemas debe ser retirado. Se establece el ratio de un bañista por cada 4 m2 de superficie de lámina de agua de piscina, con control de aforo. Loas jacuzzis sólo podrán ser usados conjuntamente por pasajeros del mismo camarote.

Las navieras podrían considerar realizar test a todos los pasajeros que embarcan. Sin embargo, las pruebas no deberían dar una falsa sensación de seguridad, ya que tiene limitaciones, por lo que la Guía EU Healthy Gateways las descarta.

La guía tiene un epígrafe exclusivo para los ascensores, cuyo uso, en un alarde de optimismo, desaconseja. Pero también recoge algunas normas más posibilistas, como una reducción de capacidad, control de capacidad, limpieza de botoneras, o mando por voz. En el resto de espacios, sugiere la reducción de mobiliario para evitar la saturación, hasta un máximo de 4 pax/10 m2. Prohíbe los “business center”, y desaconseja el uso de aseos públicos.

Por último, en lo referente a excursiones facultativas, indica claramente que en la excursión se debe mantener el mismo nivel de protección que a bordo, aunque el redactor debe ignorar que parte del pasaje opta por excursiones facultativas externas… cuya responsabilidad no es del armador. Los guías (y cualquier externo) se deben adherir al plan de contingencia de la naviera. Se debe tomar temperatura antes y después de la excursión a todo el pasaje, y debe haber hidrogel y mascarillas disponibles. Se desaconseja el uso de tenders para desembarcar, pero si fueran necesarios hay que desinfectarlos después de cada uso. Nuevamente se potencian los grupos cerrados.

Gestión de positivos a bordo
Cuando se declare un positivo de COVID-19 a bordo, el oficial responsable de las pandemias lo hará oficial, será aislado en un camarote individual y exterior, usado sólo para este fin, situado lo mas cerca posible de la enfermería de a bordo. El contacto con el positivo será el estrictamente necesario, y siempre dotados de las EPIs requeridas. También la guía da criterios para evaluar si hay que acortar, o suspender, el crucero. También recoge instrucciones sobre análisis a los contagiados, así como situaciones en las que los test pueden dar falsos positivos. También se describen los criterios para realizar una investigación de contactos. El apartado 8.3 es particularmente importante en el Mediterráneo, porque da los criterios para decidir tras un positivo si se permite a los pasajeros que embarcan en interporting subir o no a bordo, previa consulta a Sanidad Exterior de los países afectados.

También aclara la obligación de hacer un informe inmediatamente a la Autoridad competente del siguiente puerto de escala, tras declarar el positivo. Hay que contactar con la misma siempre, por si fuera necesario activar la cuarentena, laboratorios, etc previamente declarados en el Plan de contingencia.

Por último, la guía habla de la investigación retrospectiva de positivos. Se indican criterios de investigación de contagios, usando medios como el circuito cerrado de televisión, las tarjetas o pulseras inteligentes usadas por el pasaje a bordo, las app del buque u otras desarrolladas al efecto, además de rellenar un formulario de localización posterior cuando el pasaje desembarca del crucero.

Terminales de crucero
La interacción entre el buque y tierra debe ser limitada a trabajadores de la terminal, policía, etc. La distancia física mínima de 1,5 metros debe estar asegurada dentro de la terminal, pero también en paradas de taxis, autocares, etc La guía incluso cita la posibilidad limitar el número de taxis y autocares para prevenir aglomeraciones.

También recomienda generar distintas rutas filas, o flujos, usado por ejemplo varios fingers, para evitar muchedumbres. Los trabajadores de la terminal llevarán los EPIs adecuados y el uso de la mascarilla será obligatorio. Deberán también tomarse la temperatura con la misma frecuencia que el pasaje, y realizarse pruebas del COVID-19 regularmente.

La CLIA dió la bienvenida al documento. “La principal preocupación de CLIA y de cada una de las navieras miembros de la misma es la salud y seguridad de sus pasajeros y tripulación. Esta guía de las autoridades de salud pública en Europa proporciona un recurso útil para los armadores de cruceros mientras se preparan para reanudar las operaciones”, comentó el Secretario General de CLIA Europa, Tom Boardley.

La señalética debe enfatizar la higiene de manos y las precauciones al toser o estornudar. La terminal debe ser limpiada y desinfectada con idéntico protocolo al del buque que recibe, algo relativamente sencillo dado que las navieras son simultáneamente los mayores operadores de estaciones marítimas para cruceros. En la terminal se debe incrementar la ventilación, y evitar corrientes de aire. Una dependencia a añadir en las terminales es una habitación para aislamientos. Si se declara un positivo en la terminal todas las personas deberán usar mascarilla, y avisar inmediatamente a Sanidad Exterior.

En lo referente al pasaje, recomienda la desinfección de las maletas, especialmente de asas y mangos, antes de subirlo a bordo. Y lavado de manos intensivo y frecuente en los maleteros. 

Medidas a tomar en el embarque
Todos los embarques tienen un cierto componente caótico, y la guía dedica el capítulo 6 a su regulación. En el embarque se debe disponer una doble toma de temperatura: inicial y secundaria. La primera es realizada por personal no sanitario, pero entrenado para reconocer síntomas de la pandemia. Si es necesario se realiza la toma de temperatura secundaria, acompañada de un cuestionario, hecha por Sanidad Exterior o personal médico cualificado. Habla de la posibilidad de hacer pruebas a todo el pasaje, pero luego cita las limitaciones de estas pruebas y concluye que los test de anticuerpos no deben ser usados para excluir a nadie de un crucero.

Todos los formularios para embarcar deberán ser preferiblemente electrónicos, evitando cualquier contacto.

¿Qué es la guia COVID-19 de EU Healthy Gateway? 
La EU Healthy Gateways emitió su guía COVID-19 para poder reiniciar las operaciones de crucero. El 1 de julio de 2020 vio la luz la guía COVID-19 de la Healthy Gateways, de la Unión Europea, destinada a armadores de cruceros y autoridades portuarias, que con tiene muchos protocolos esperados y algunas ideas nuevas, como dividir a las personas en cohortes y organizar actividades por grupo de edad. 

Esta guía es una estrategia para reducir los riesgos de COVID-19 entre los pasajeros y la tripulación de los buques de cruceros. Su redacción abarca todo el proceso, comenzando desde la reserva del viaje y extendiéndose hasta que los pasajeros y la tripulación hayan regresado a sus hogares. Las normas nacionales sobre la entrada de cruceristas en sus puertos base, incluso sobre el paso de fronteras en estaciones de ferrocarril y aeropuertos para cruzar las fronteras y abordar cruceros en los puertos, también deben considerarse en los planes de los armadores.

La Guía COVID-19 busca reducir la interacción entre personas creando grupos cerrados. Pero esta estrategia es particularmente importante en la tripulación.

La guía plantea cruceros más cortos, sin escalas o con un número limitado de ellas; y recomienda un enfoque gradual para reiniciar las operaciones, siempre con itinerarios cortos, como tres a siete días, junto con un número limitado de escalas, o incluso recuperar los cruceros sin escalas. Los armadores deben contrastar previamente la disposición y la capacidad de los puertos/países incluidos en el itinerario, y se deben establecer convenios para aceptar posibles casos de COVID-19, confirmados o no, de tal manera que puedan desembarcar del buque de cruceros. Los pasajeros no contagiados también deberían tener posibilidad de desembarcar.

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