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Intercruises

La industria de cruceros adopta un enfoque integral en la planificación de medidas a implantar cuando se permita la vuelta a la navegación

Hablamos con Alfredo Serrano, director de CLIA en España, la asociación de líneas de crucero.

CLIA trabaja en el marco de elaborar un plan global que garantice una experiencia de crucero seguro de principio a fin, una estrategia que vaya desde el momento de la reserva hasta el regreso a casa. Así lo explica Alfredo Serrano,  “Aun no sabemos cuándo volverán a navegar los cruceros, pero estamos trabajando con todos los implicados para planificar una vuelta con garantías. Tiene que haber protocolos claros, desde  recomendaciones médicas, procesos de embarque y desembarque,  hasta planes de evacuación.

 

Aunque las autoridades sanitarias no han establecido requisitos específicos, al menos por el momento, las navieras tienen la responsabilidad de elaborar planes sólidos y ponerlas a disposición de las autoridades pertinentes”.

Esta semana el Ministerio de Transportes Español ha comunicado los protocolos básicos para que operen cruceros en España tras el estado de alarma, el documento recoge medidas en las terminales y recintos portuarios además de a bordo. Estas medidas han sido bien recibidas porque suponen un comienzo para establecer bases que faciliten la vuelta a las operaciones, aun así queda trabajo por hacer.

CLIA se ha mantenido en contacto con sus “executive partners”, aunque  no ha hablado mucho públicamente sobre los protocolos COVID-19 en desarrollo. Alfredo Serrano lo atribuye a que los métodos para combatir el virus están evolucionando rápidamente.

“Es posible que medidas muy específicas que tienen sentido hoy, cambien antes de que los cruceros puedan reiniciarse, hay que manifestarse con cautela, aunque, desde luego, la intención es proporcionar información pública tan pronto como sea posible: los puertos, terminales, consignatarios y  operadores de excursiones necesitan esta información y necesitan un marco de cooperación coherente.”

 El enfoque de CLIA para construir el marco COVID-19 es decidir los objetivos y luego cómo lograrlos. La asociación espera que su modelo principal pueda usarse globalmente aunque adaptado a las condiciones locales.

“Es probable que cada compañía vaya  a desarrollar un modelo propio para sus operaciones,  pero hay un grupo de planificación con unos 20 ejecutivos de navieras asociadas a CLIA, que además cuentan con asesoramiento de la comunidad médica y científica para comprender el comportamiento del virus, y analizar una avalancha de propuestas de nuevas tecnologías y de soluciones sanitarias.”

“El objetivo principal es evitar que una persona contagiada pueda embarcar y hay que determinar cuáles son las medidas más adecuadas para cumplir con ese objetivo, pero al final, en los barcos como en tierra, el distanciamiento social será la clave”.

Los bufets, como los conocemos hoy en día,  pueden no ser viables,  los asientos de los restaurantes estarán más distanciados, es decir, los mismos tipos de protocolos que se sigan en los restaurantes en tierra se seguirán a bordo.

Con respecto a los destinos y las excursiones, Alfredo Serrano comenta que se espera que los cruceros se reanuden de forma gradual o por fases, ya que el virus se encuentra en distintas etapas en las diferentes partes del mundo, y de lo preparados que se encuentren los destinos para acoger turistas con garantías. Las navieras quieren ‘asegurarse de que las excursiones en tierra se realicen con la máxima protección, incluidos los lugares que se visitarán, los vehículos etc’. El distanciamiento social deberá continuar en tierra. Todos los procedimientos deben estar pensados para proteger a los turistas y a los residentes en los destinos.

Los barcos, aunque ya hoy en día están altamente equipados en instalaciones médicas, aumentarán sus prestaciones y se habilitarán zonas de aislamiento.

Es necesario, además, crear un procedimiento de evacuación si fuera necesario.

Todas las medidas sanitarias comentadas se tendrán especialmente en cuenta e, incluso, se reforzarán en el caso de las tripulaciones, ya que están más expuestas, pero además, serán clave para la vigilancia a bordo del virus, lo que significa formarlos exhaustivamente.

Cuando se trata de seguridad por el COVID-19, incluso las operaciones más cotidianas, como la manipulación de equipajes o las tiendas a bordo, deben tenerse en cuenta en la planificación. En definitiva, una solución global a una situación global.

 

 

 

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