Ponant, francesa y muy chic

Dentro del sector del lujo, nos encontramos con naves de diverso pelaje. Yates, naves boutiques, buques medios, y además los yates de Ponant Cruises, o Compagnie du Ponant en Francia.

Reportaje perteneciente a la revista CruisesNews 48 – Marzo 2019

 

Si buscamos clase, elegancia y sofisticación sabemos nadie mejor que los franceses. Desde que probé la compañía caí perdidamente enamorado de sus encantos.

Sin cansar con la historia de Compagnie du Ponant, o simplemente Ponant, tendríamos que decir que es creada en 1988, por Phillip Videau y Jean Emmanuel Sauvee, ambos provenientes de la marina mercante, y con la clara intención de cubrir el nicho de los cruceros de lujo, con enfoque super francés y personal. Recuperar la esencia de navegar en un ambiente lujoso, pero casual a la vez. Y lo han hecho rematadamente bien. 

Se elige un moderno, y estilizado velero: Le Ponant, de solo 32 cabinas, y un rabiosamente hermoso yate, Le Levant, que se incorpora en 1996, como un impactante y estilizado navío que parece sacado de una revista de diseño naval. Con su casco negro, era tremendamente sexy y causaba sensación cada vez que atracaba en los exclusivos puertos a donde arribaba, como una especie de lujoso yate de amigos. Para aumentar la capacidad de la compañía, se incorpora una tercena nave. El mas grande de los tres: Le Diamant, de diseño clásico. Antiguo Song of Flower, era un barco maravilloso, y le permitió crecer. 

A pesar del tamaño íntimos de los barcos, los espectáculos clásicos son de alta calidad.

El barco entra en servicio en 2003, tras una remodelación integral. Con solo 124 metros, fue mi primera impresión con la compañía gala. Sentí una profunda sensación de exclusividad. Un excelente ratio espacio por pasajero, y solo capacidad para 226 personas, mimadas por 120 tripulantes. Decorativamente muy sereno y clásico, con 113 amplísimos camarotes y suites ofrecen un mar de detalles que van desde amenities de marcas premium, exquisitos Calissons cada noche, hasta un servicio muy personalizado. Los uniformes eran impolutos e impecables. Una especie de desfile de modelos, sobre todo en la noche del capitán. 

 

Me enamoré de su nouvelle cuisine con nombres impronunciables. Iles Flotants perversamente exquisitas, trufas de chocolate que rozaban lo orgásmico. Y las mejores tablas de quesos que he visto. Fue un flechazo a primera vista; tanto que la esencia de lo artesano, viene en recipientes pequeños. No volvería a las grandes e impersonales naves, y descubrí que “lo pequeño era hermoso”, y sobre todo humano. 

Filosofía
Poco ha cambiado la filosofía, aunque sí su radio de acción. Sus barcos han perdido un poco de familiaridad, siendo mucho más cosmopolitas y sofisticados, y puede codearse de “tu a tu”, con otras navieras de lujo más reputadas. De ser una naviera solo para franceses, se ha buscado expandir el “french touch”, a una gama de pasajeros procedentes de todas las partes del mundo. Sin duda, de Compagnie des Iles du Ponant, como se llamaba al principio, a Ponant Cruises, o solo Ponant. Aunque el peso del pasajero galo es significativo, su gana de nacionalidades ha hecho que el inglés sea el otro idioma a bordo, y se fusiona la tradición gala, con lo que busca un pasajero internacional. Y el equilibrio parece ser perfecto, lujoso, y tremendamente atractivo.

 

La nueva flota
Con la salida del Le Levant, la compañía deja de ser netemente regional, para “universalizar” su oferta. Se presenta el primer barco de la serie Boreal. Con la idea de lo que era una especie de Le Levant, más grande y alargado, pero manteniendo las impresionantes líneas del Le Levant. Le Boreal entra en la compañía en 2010. Era el primero de una serie de barcos, que iba a enamorar. Salido del astillero de Fincatieri, no solo entraba por los ojos, sino que era tan tremendamente hermoso por dentro, que parecía el barco del futuro. Sin duda Jean Phillip Nuel, uno de los gurus del diseño naval, y especialista en crear ambientes de ensueño, había dado en el clavo. Con una rabiosa combinación cromática de tonos ceniza y burdeos, había emocionado tanto, que enseguida se pasó el enfado inicial de los incondicionales pasajeros, que veían el aumento de tamaño, el primer paso a la masificación. 

Ponant recoge la tradición naval francesa, y la reinterpreta con modernos estándares.

Exageraciones; sin duda. Poco más de 10.000 toneladas, no eran para alarmarse. Eran 126 metros de pura sofisticación, y podía llevar a 264 pasajeros en 132 cabinas, y mimados por 140 tripulantes. Un coqueto yate, con un blanquísimo y minimalista restaurante, salón principal, teatro, tienda, zona balnearia y de deportes, salón infantil, y un precioso salón panorámico en proa, perfecto para días de navegación por escenarios de ensueño. Pero lo que más cautivaban eran sus elegantísimas y vanguardistas cabinas. No se había visto nada similar al respecto, en todo el sector. No solo parecía sacado de un pequeño hotel boutique de diseño, sino que su mobiliario era vanguardista, sus materiales tan cuidados, y hasta incorporaba avances espectaculares. Un panel de cristal permitía ducharse mientras mirabas al mar, o el sistema de entretenimiento audiovisual dejaba en pañales a la mayoría de los barcos de la competencia. Enseguida la compañía multiplicó sus ingresos. Luego vinieron los siguientes, que eran idénticos, e iban a constituir el grueso de la flota. Le Austral, Le Lyreal y le Soleal. Solo varíaba la orientación cromática y la paleta de colores. No fue extraño, que el primer barco fuera elegido como “barco revelación del año” por Eucras. 

 

La venta de la compañía de CMA CGM, al fondo de capital riesgo Bridgepoint Capital supone un cambio de estrategia. Iba a mantener sus estándares, pero con una proyección internacional aunque sin renunciar a su alma francesa. En la actualidad, Ponant Cruises es una marca destacada en el segmento del lujo. Una idea de elegancia europea, en el seno de sus nuevos propietarios, la empresa Artemis, propiedad del empresario galo Francois Pinault, vinculado a un amplísimo entramado organigrama de marcas, que dentro del lujo van desde Gucci, Balenciaga, o Yves Saint Laurent. 

Cuando parecía que las compañía iban a seguir aumentando en cuanto a tonelaje se refiere, nos sorprendieron de nuevo, reduciendo el tamaño de sus nuevas naves, al introducir el concepto del momento: “exploración”. En 2018 pone en servicio a los dos primeros nuevos exploradores. Más pequeños, exclusivos, pero menos sofisticados que sus hermanos mayores. En la misma línea, que los otros barcos de la compañía, el Le Champlain y Le Laperouse con 88 cabinas, y menos 200 pasajeros, son verdaderos barcos polares. 

Ingredientes frescos suben a bordo casi a diario, para que lo que se sirve sea fresquísimo y local.

Construídos como barcos 1C class, poseen también la denominación de barco “limpio”, calificado por Bureu Veritas. Mucho más relacionados con la naturaleza, son una especie de canto al medioambiente, y decorados con elementos naturales, como maderas, tonos que imitan a los colores encontrados en los entornos prístinos por los que navegan, como los azules polares, blancos árticos, verdes esmeralda, color Mares del Sur, o pizarras, cuadros y decoraciones antropológicas de los lugares en los que estos barcos navegan. 

En 2019 entrarán Le Boungaville y Le Dumont d Urville, y en 2020 el Le Bellot, y el Le Jacques Cartier. Toda una flota para explorar, cada una de los lugares maravillosas de nuestro planeta. La verdadera sorpresa, fue cuando la compañía anuncia su intención de construir Le Charcot, un potente rompehielos para aguas Articas y Antárticas, y el primero propulsado por gas liquado. 

El producto
Si miramos al pequeño Le Ponant, el primer barco de la flota, comprendemos su esencia. Sobre todo porque mantiene como nadie los principios básicos sobre la que nació. Cuando el 1988 comienza a operar la compañía, despuntaban ya las grandes naves, usualmente americanas. Había un creciente número de pasajeros franceses, y europeos, que buscaban un producto más “amigable”, “personal”, “intimo”, y personalizado. Algo así, como navegar en un yates privado sin tener uno. Y por supuesto en un ambiente informal. 

 

Un producto boutique que recupere el estilo refinado francés de hacer las cosas, con clase, privacidad e intimidad. Otro punto básico en la que se asienta la compañía es ofrecer una experiencia crucerística especial, y en la medida de lo posible ofrecer atraques exclusivos, y puertos recónditos donde no haya la posibilidad de toparse con los grandes barcos, de las grandes navieras generalistas. El Mediterráneo era, un lugar, en donde todavía se podían ofrecer puertos como Bonifacio, Islas griegas sin atraques de cruceros, Porquerolles. Mirar cualquier folleto de la compañía es dejarse llevar por la imaginación y tirar de mapas para descubrir lugares inimaginables. 

La potencia de las marcas es relevante a bordo. Todo lo que usa y se sirve es de calidad. Desde Veuve Clicquot, pasando por los macarons de Ladureé, las telas de Pierre Frey, los perfumes Fragonard, o los productos del SPA Sothys. Y por supuesto, los aromas de los amenities Hermes o L´Occitane en cada camarote. Barco exclusivo y hermoso, lujo en cada esquina, rutas inéditas no son nada sin una buena gastronomía. Para los franceses la gastronomía es una “religión”, y cada uno de sus apartados es sinceramente perfecto. Cada vez que vuelvo, no dejo de sorprenderme de su oferta gastronómica, y como son capaces de mimar los paladares. 

Lo más destacado del producto, es la artesanía de sus pequeños detalles.

Desde algo tan sencillo como una baguette recién horneada, la más suculenta mousse de chocolate, o un simple croissant gourmet en el desayuno, hasta la cocina más sofisticada. Asesorados por Ducasse Conseil, bajo la supervisión del famoso chef Alain Ducasse, los platos son una explosión de sabor, presentación y “finesse” infinita. Famosas recetas del gastronomía regional francesa, fusionada por plato internacionales, o con el toque de la cocina étnica de cada puerto visitar, en donde es normal que el chef compre localmente productos frescos, y los elabore delante de sus pasajeros. Lagosta local, cortes cárnicos argentinos, frutas y verduras fresquísimas, para terminar con los sutiles toques de un postre de chocolate Grand Cru Valrhona. Y siempre los mejores vinos y champagnes de Francia. 

El pasajero prototípico de Ponant, es alguien que busca un producto de lujo moderno, elegante y actual, lejos de la “pomposidad” de otras navieras de lujo. En donde sentirse mimado, visitar lugares inéditos, en un ambiente de elegancia europea. No es un gran centro de ocio, sino los puertos son los destinos en si mismos. Los capitanes, que tienen políticas de puertas abiertas en el puente interaccionan constantemente con los pasajeros, como si fueran su familia. Y tengo experiencia en su compromiso, en la resolución de problemas. 

 

Una comida lujosa en su restaurante principal, un buffet mediterréneo en una piscina con música. Una tarde melodías clásicas, o actividades personalizados. Quizás unas horas en el spa, o disfrutando de un espectáculo en su teatro, basado en la vida nocturna del París de Montmatre. Y siempre una tripulación pendiente de cada detalle. 

Rutas
Desde que Ponant se ha hecho mayor, su campo de actuación ha variado. Si partían de una cierta regionalización, de lo local, su flota ahora navega por los 7 mares, y su intención es explorar los destinos en los que aun no hayan sido explorados. Siempre con un enfoque diferente. Puertos inéditos, contacto local más personalizado, ofrecerte la naturaleza más perfecta para ti, y presentar productos tematizados, vendiendo experiencias únicas. Algo más que los cruceros temáticos tradicionales. 

La influencia francesa se nota en todas sus detalles.

Parece que en últimamente, la palabra “expedición” lo domina todo. Cada vez hay más cruceristas que están cansados de las rutas de siempre, y buscan algo especial. La compañía ha dividido su oferta crucerística en dos modelos de productos diferentes. La clase Boreal usualmente ofrece los cruceros más tradicionales bajo la denominación Luxury Culture & Leisure Cruises, y que engloban las rutas más trilladas. Mediterráneo, Fiordos, Caribe, dentro de que “tradicional” no significa convencionales rutas como otras navieras. Incluso en el caso de puertos cerca de lugares turísticos masificados, la compañía busca atraques alternativos. 

 

Luego los nuevos exploradores realizan lo que ellos llaman Yacht Cruises & Expeditions. La estrella absoluta es la Antártida que parece no afloja en cuanto a demanda. Es un crucero muy popular, para navegar en maravillosos escenarios blancos y azules, con una fauna interesantísima, pero con climas usualmente adversos. Ponant lleva más de 20 años navegando por climas extremos, y atesora una larga experiencia. Es firmante del protocolo Charte Bleue d´Armateurs de France, y miembro de IAATO (International Association of Antartica Cruise Operators), una organización reputada de operadores turísticos Antárticos comprometidos con la defensa del ecosistema. Sus medidas son muy exigentes, y van desde la propia configuración de las naves que se adentran en esos mares, a hacer que el impacto en el ecosistema sea lo menos lesivo posible. Se definen, los atraques, procedimiento de operación de las zodiacs, contacto de la gente con la fauna, hasta como se debe decontaminar cada pasajero antes de pisar suelo polar. 

No hacen faltan grandes naves, para tener una experiencia crucerística perfecta.

La compañía incorpora sistema de posicionamiento dinámico que evita tirar el ancla dañando fondos marinos sensibles, navega bajo una propulsión eléctrica silenciosa, sonar Farsounder con proyecciones 3D de los fondos marinos, ofrecer avanzados sistemas de reciclaje, bombillas de bajo consumo, o navegar con combustibles de bajas emisiones tipo MDO. Por otro lado es colaborador de Le Cerclee Polaire, una organización para promover el desarrollo racional de las zonas polares. Ponant se compromete a operar una flota de barcos totalmente límpios. 

 

La experiencia de la compañía no se ciñe a la exploración polar. El pequeño calado de sus naves, versatilidad de su flota, la posesión de una marina retráctril en proa, que hace poder disfrutar del mar en “primera persona”, les permite desembarque de tender especialmente útiles en otros aislados lugares de la tierra sin puertos de atraque. La red de destinos es enorme, y va creciendo poco a poco. Y algunos ofrecidos de forma exclusiva, como la visita a la tribu de los Asmat. Comunidad cerrada, que rechaza todo contacto con el turismo, a excepción de los barcos de la compañía. Cuando llega un barco de Ponant es todo un espectáculo con se engalanan, y viene con sus botes cerca de las naves. Una experiencia para toda la vida, como llegar antes a los mares del sur, y algo que no tiene precio. 

Ponant lleva más de 20 años navegando por climas extremos, y atesora una larga experiencia.

Una ejemplificación de los sorprendente de las rutas. Siempre con una aproximación respetuosa, y ayudados por figuras relevantes conocedoras de cada destino visitado. Como en cualquier expedición se pretende un contacto menos turístico y más antropológico, cultural y ecológico. Coloboradores acompañantes como el experto Nicola Dubreuil jefe de expediciones de la compañía, el famoso fotografo aventurero Mick Foff, el biólogo marino José Sarica, o el reputado naturalista Alain Bidart. Las rutas son soprendentes. Zonas polares, Mediterráneo, Norte de Europa, regiones subtropicales, exploraciones por el Orinoco y/o Amazonas. Islas remotas, la tundra rusa, Borneo, Islas Bissagos y cientos de nombres más o menos exóticos. Africa, Alaska, circumbala sudamérica. Además Estados Unidos, Caribe, pero sobre todo Oceania, Asia. Además de países más o menos turísticos como China o Japón, podemos encontrar destinos como Filipinas, Molucas, Salomón, o Nueva Zelanda, Melanesia, o Nueva Caledonia. Desde hace unos años estás ofertándo destinos pacíficos inexplorados en Rusia como Península de Kantchatka, Kuriles, circulo de fuego, o Aleutianas. 

 

Y luego nos queda el pequeño Le Ponant. El primero y más emblemático. Un coqueto velero de solo 32 cabinas. 400 metros cuadrados de velas, que nos ofrece una navegación auténtica de difícil categorización. A caballo entre la expedición y los yates privados. Un barco que reúne cientos de incondicionales, y que mantiene inmutable, lo que es Ponant. Pasado y futuro en un pequeño y familiar barco. 

La compañía ofrece dos productos: Tentadoras expediciones, y tradicionales rutas por los mares más demandados.

Hoy en día y a modo de conclusión, podemos esbozar algunas cifras. Siete continentes, 197 cruceros realizados en 2017, con sus 7 elegantes barcos. Una cifra aproximada de 30.500 pasajeros, con una facturación de 185 millones de euros. Un grado de satisfacción de un 97%, y desde una oficina única en Marsella en sus orígenes, a siete más situadas en Paris, Bruselas, Hamburgo, Nueva York, Sydney, Shanghai y Mata Utu en el Pacífico, y lugar en donde están matriculada su flota. Sin duda el futuro, a buen seguro les ofrecerá aun muchas páginas excitantes y gloriosas.

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