Cuando se presentó EXPLORA I hace ahora tres años, era fácil entender la expectación. Llegaba una marca completamente nueva al segmento del lujo y lo hacía con un discurso muy diferente al de buena parte de la industria. Más parecido a un hotel boutique o a un yate privado que a un crucero tradicional. Mucho espacio, pocas prisas, suites en lugar de camarotes y una estética muy alejada de los excesos que durante años han identificado a algunos barcos de lujo.
Reportaje perteneciente a la revista CruisesNews nº78 – Septiembre 2026
Después llegó EXPLORA II y confirmó que aquello no había sido una prueba. El concepto finalmente funcionaba. Por eso con EXPLORA III, la pregunta ya no es qué es Explora Journeys, eso lo sabemos. La cuestión es otra, ¿qué cambia cuando una compañía llega a su tercer barco?
Y cambia bastante más de lo que parece. A primera vista EXPLORA III es inconfundiblemente un Explora. La misma silueta elegante, las enormes cubiertas exteriores, las piscinas, los espacios abiertos al mar y esa decoración contemporánea que probablemente sea una de las grandes señas de identidad de la marca. Sigue siendo un barco muy bonito. De hecho, posiblemente uno de los más atractivos que se han incorporado a la flota de cruceros en los últimos años. Pero EXPLORA III no es exactamente una copia de sus dos hermanos. Es el resultado de haber tenido ya dos barcos navegando, de haber visto qué funciona y qué se puede mejorar, y es también es el primer paso hacia una nueva generación dentro de la propia flota. Un barco quizás un poco más grande, pero con la esencia del espacio.
El nuevo EXPLORA III es más largo y grande que EXPLORA I y EXPLORA II. Con 72.810 toneladas de arqueo bruto, crece aproximadamente 19 metros respecto a los dos primeros barcos de la serie. Lo interesante es que ese crecimiento no se ha traducido en una carrera por meter más pasajeros. El barco mantiene esa sensación de espacio que caracteriza a Explora Journeys y cuenta con 461 suites, penthouses y residences, todas con vistas al mar y terraza privada que incluye la maravillosa “chaise longue”. La cifra es muy similar a la de sus hermanos, lo que da una idea bastante clara de dónde se ha invertido ese espacio adicional, o sea en hacer el barco más generoso, no en llenarlo. Eso se nota especialmente en los espacios públicos ya que tiene nuevas áreas, otras ampliadas y una distribución que busca todavía más intimidad. El resultado no es un barco que quiera impresionarte por sus dimensiones, de hecho, uno de los aciertos de Explora sigue siendo precisamente ese, nunca tener sensación de estar en una ciudad flotante.
La misma filosofía, pero con algunos cambios importantes
El diseño sigue siendo uno de sus grandes argumentos. Explora Journeys ha conseguido crear una imagen reconocible en muy poco tiempo y en lugar de cambiarla por completo en el tercer barco, ha decidido evolucionarla. Continúan los tonos naturales, las maderas, las piedras, los tejidos y esa forma de utilizar la luz y las vistas al mar como parte de la decoración.
Pero hay algunos cambios interesantes. Uno de los más llamativos es la nueva “Owner’s Residence” diseñada por Patricia Urquiola. No es una simple actualización de una suite existente, sino una nueva interpretación de uno de los espacios más exclusivos del barco. Urquiola ha trabajado con la compañía en un concepto que también llegará a EXPLORA IV y que encaja muy bien con el tipo de lujo que quiere transmitir la marca, sofisticado, contemporáneo y, sobre todo, habitable. Porque esa es quizá la palabra que mejor define los interiores de Explora que no parecen concebidos para hacer una foto y marcharse, sino que invitan a quedarse.
Y es precisamente al entrar en algunos de los espacios que mejor conocemos de EXPLORA I y EXPLORA II donde se aprecia que el tercero no es una simple repetición.
El cambio más evidente está en el gran Lobby y Atrio, uno de los lugares que más personalidad tenía ya en los dos primeros barcos y que se ha rehecho por completo. Sigue siendo ese espectacular espacio de doble altura, pero mucho más escultórico y con una distribución diferente. Las curvas sustituyen buena parte de las líneas más rectas, aparece una nueva escalera asimétrica y el conjunto tiene una decoración quizás más teatral, con el contraste de los mármoles Perlato di Sicilia y Sahara Noir, lámparas de Venini en cascada y un nuevo bar circular que se convierte realmente en el centro del espacio. Por otro lado, se ha eliminado la gran barra con la gigantesca vitrina de botellas, que parecía ser un elemento clave de la decoración y que ha dado paso a un espacio probablemente más práctico y con mayor espacio para reunirse. Hay también una chimenea, un rincón con piano Steinway y nuevas piezas de mobiliario y arte contemporáneo. Pero más allá de la lista de diseñadores y materiales, lo importante es que el Lobby cambia de ambiente.
Algo parecido ocurre en Crema Café. Sigue estando en el mismo lugar, en el corazón de la cubierta 5 y con sus vistas al mar, pero se ha rediseñado y la sensación es distinta. Es un espacio más abierto y con una distribución renovada, incorporando mesas altas y espacios que permiten no solo comer y beber sino trabajar o reunirse.
Pero quizá uno de los cambios que más llamará la atención a los pasajeros que hayan viajado en los dos anteriores barcos. está en la piscina central de The Conservatory.
El espacio ha ganado amplitud y luz y mantiene su enorme cubierta acristalada retráctil, una de las grandes características de esta zona. Pero su aspecto es ahora bastante diferente. La gran pantalla, que en los dos primeros barcos tenía una presencia muy dominante, ya no es el elemento visual que se impone al entrar. La nueva distribución hace que pase mucho más desapercibida y el espacio resulte más limpio y abierto. También cambia la forma de utilizar la zona alrededor de la piscina. Se han incorporado nuevos tipos de tumbonas y asientos, con un diseño más orgánico y redondeado, que hacen que The Conservatory tenga una imagen distinta y puede que bastante más relajada. El conjunto se siente menos como un espacio interior con una gran pantalla y más como un auténtico refugio junto al agua.
El cambio más importante no se ve, pero incorpora una gran diferencia frente a los anteriores, que no tiene que ver con la decoración, sino que está bajo el casco. Es el primer barco de Explora Journeys propulsado por gas natural licuado, GNL. EL próximo utilizará esta tecnología también y los barcos posteriores continuarán avanzando en esa misma dirección.
No conviene, como ocurre a veces con las novedades medioambientales en la industria, presentar el GNL como una solución mágica porque no lo es, pero sí representa un cambio respecto a los dos primeros barcos y una plataforma preparada para utilizar, cuando estén disponibles de forma más amplia, alternativas como el bio-GNL o el GNL sintético.
Además, el barco está preparado para conectarse a la electricidad en puerto. Cuando exista la infraestructura necesaria en los puertos a los que arribe, podrá apagar los motores durante la escala y utilizar la red eléctrica terrestre.
Más espacio para el bienestar
Otra de las áreas en las que ha dado un paso adelante es el bienestar. El concepto Ocean Wellness ya estaba muy presente en los dos primeros barcos, pero aquí se ha ampliado y reorganizado. Hay nuevas zonas de fitness, más espacio para actividades como Pilates y una oferta de tratamientos y recuperación más desarrollada. También el spa incorpora novedades y nuevas propuestas, entre ellas tratamientos de Sisley y experiencias como el Sava Sound Pod. En los últimos años el “wellness” a bordo ha dejado de ser simplemente un spa bonito con un menú de masajes. Los barcos nuevos están empezando a incorporar tecnología, entrenamiento, recuperación y tratamientos mucho más especializados y EXPLORA III entra de lleno en esa tendencia que era inevitable, porque el tipo de pasajero al que se dirige la marca ya encuentra este tipo de experiencias en tierra, en los mejores hoteles y resorts del mundo. Si un barco quiere competir en ese terreno, tiene que ir bastante más allá de la sauna y el masaje de 50 minutos.
Pero también cambia el universo de las compras a bordo. No es quizá lo primero que uno piensa al hablar de un barco, pero también hay novedades importantes en las tiendas. Se ha reforzado su oferta venta de lujo con la presencia de Cartier y la incorporación de Chopard a la flota. Puede parecer un detalle secundario, pero dice bastante sobre hacia dónde se dirige Explora Journeys. Durante años las tiendas de los cruceros han seguido un modelo muy parecido, el de los perfumes, relojes, joyería y marcas conocidas, muchas veces presentadas de una manera bastante convencional. Aquí la idea es diferente, el espacio comercial forma parte de la experiencia de lujo del barco y las marcas que se incorporan tienen que estar al nivel de esa experiencia. Es otra manera de entender el producto. En un barco que aspira a parecerse más a un hotel de gran lujo que a un resort flotante, tampoco tendría mucho sentido que las boutiques parecieran una galería comercial cualquiera.
Con su incorporación, Explora Journeys alcanza además un punto muy concreto de su historia tres barcos ya están en servicio y otros tres se encuentran en diferentes fases de construcción. La primera mitad del proyecto ya está navegando y ahora llegan los otros tres. EXPLORA IV está prevista para entrar en servicio en 2027. EXPLORA V también llegará en 2027 y EXPLORA VI completará la flota de seis barcos en 2028.
Y ahora queda la parte más interesante y es ver hasta dónde llega esa evolución cuando los tres barcos restantes se incorporen a una flota que, en apenas unos pocos años, habrá pasado de no existir a contar con seis de los barcos más singulares del segmento de lujo.
Barcelona en el estreno
No todos los días se bautiza un barco nuevo en Barcelona. La ceremonia de inauguración se celebró el 1 de agosto, junto a la terminal de la División de Cruceros de MSC en Barcelona, después de que el barco fuera entregado por Fincantieri en Génova el 23 de julio y realizara un viaje previo por el Mediterráneo.
La madrina elegida fue Cristina Ozores, educadora marina, instructora de buceo y National Geographic Educator, además de cofundadora de Vellmarí, una organización dedicada a la educación y conservación marina en Baleares.
La elección de Cristina Ozores tampoco fue casual. Desde que empezó a bautizar sus barcos, Explora Journeys ha querido alejarse de la fórmula más habitual de elegir a una gran celebridad y ha buscado madrinas con una relación real y profesional con el mar. En EXPLORA II fue la ecologista marina Rosalba Giugni, fundadora de Marevivo. Es una línea bastante coherente con la filosofía de la marca, el Ocean State of Mind, mujeres cuya vida y trabajo están ligados al océano y a su conservación.
Después de la ceremonia llegó la celebración. Cena de gala y una actuación de Sister Sledge con Kathy Sledge, en la que interpretaron algunos de sus grandes éxitos, antes de que Bob Sinclar pusiera el broche final a la noche con su sesión de DJ. Y entre una cosa y otra, uno de los momentos más espectaculares de la noche, el cielo sobre el puerto de Barcelona se llenó de drones en un espectáculo de luces que acompañó la inauguración del nuevo barco.
Pero quizá una de las imágenes más simbólicas llegó poco después, cuando EXPLORA III inició desde Barcelona su viaje inaugural. El barco ponía rumbo a Lisboa para comenzar una temporada por el norte de Europa, los fiordos noruegos, Islandia, Groenlandia y posteriormente, Nueva Inglaterra y la costa este de Canadá.
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