Cerca de medio centenar de empresas vinculadas a la industria de los cruceros en Barcelona han presentado el manifiesto Por una Barcelona abierta al mar y al mundo, un documento con el que quieren reivindicar la aportación económica y laboral del sector y participar en el debate sobre el modelo turístico de la ciudad. La iniciativa reúne a compañías locales que consideran necesario que la actividad crucerística se valore desde una perspectiva global, teniendo en cuenta tanto su impacto económico como el empleo y la red de servicios que genera.
La presentación del manifiesto tuvo lugar el 22 de octubre en el Moll de Drassanes, en un contexto de debate sobre la gestión del turismo en Barcelona y el incremento de la fiscalidad que afecta a los visitantes que llegan en crucero. Las empresas firmantes defienden que las decisiones sobre el futuro de esta actividad deben apoyarse en estudios rigurosos y contemplar sus efectos sobre el conjunto de la economía, en lugar de abordar el sector exclusivamente desde la perspectiva del volumen de visitantes.
El documento plantea seis principios que, según sus impulsores, deberían orientar las políticas relacionadas con los cruceros. Entre ellos figuran la toma de decisiones basada en datos y estudios contrastados, una visión integral del turismo, la colaboración entre administraciones, el puerto, las empresas, los trabajadores y la sociedad civil, así como la seguridad jurídica y la previsibilidad normativa. También reclama una fiscalidad justa y proporcionada y un compromiso continuado con la sostenibilidad y la integración de la actividad portuaria en la ciudad.
Una actividad con impacto económico y laboral
El manifiesto pone el foco en la contribución del sector a la economía catalana. Según un estudio de la Universitat de Barcelona de 2024 citado en las informaciones sobre la iniciativa, la actividad de los cruceros genera más de 9.500 empleos en Cataluña, de los cuales alrededor de 6.700 corresponden a Barcelona. El impacto económico supera los 1.200 millones de euros de facturación en el conjunto de Cataluña.
Estas cifras reflejan el alcance de una industria que va más allá de la llegada de pasajeros al puerto. La actividad implica una cadena de servicios en la que participan empresas de operaciones portuarias, consignación, asistencia en tierra, excursiones, transporte, aprovisionamiento y otros proveedores vinculados a la operativa de los buques y a la atención de los viajeros.
Las compañías firmantes consideran que esta dimensión económica debe incorporarse al debate sobre el modelo turístico de Barcelona. Su objetivo es que las decisiones públicas tengan en cuenta el conjunto de la actividad y sus repercusiones sobre el empleo, las empresas locales y los servicios asociados, además de los retos que plantea la convivencia entre el puerto, la ciudad y los visitantes.
Rechazo al incremento de la tasa turística
Uno de los principales motivos de la iniciativa es el incremento previsto de la tasa turística aplicable a los pasajeros de cruceros. Las empresas expresan su preocupación por una subida que, según las informaciones publicadas sobre el manifiesto, elevará progresivamente el recargo municipal para los cruceristas en tránsito desde los cinco euros actuales hasta los 24 euros en 2030.
A esta cantidad se suma el impuesto turístico de la Generalitat, por lo que el importe total podría alcanzar los 30 euros por pasajero en 2030, de acuerdo con las cifras difundidas sobre la medida. El sector cuestiona la proporcionalidad de este aumento y pide que la fiscalidad se establezca con criterios objetivos, atendiendo al impacto real de la actividad y evitando tratamientos que considera discriminatorios.
La reivindicación fiscal se enmarca en una petición más amplia de estabilidad regulatoria. Las empresas defienden que cualquier cambio que afecte a la industria debe abordarse con previsibilidad y diálogo, de manera que las compañías puedan planificar sus operaciones e inversiones en un entorno normativo claro.
Diálogo y sostenibilidad para mejorar la relación puerto-ciudad
El manifiesto también subraya la necesidad de reforzar la cooperación entre las administraciones públicas, el Port de Barcelona, las empresas del sector, los trabajadores y la sociedad civil. Sus firmantes consideran que los desafíos relacionados con el turismo y la actividad portuaria requieren soluciones compartidas, basadas en información contrastada y en una evaluación equilibrada de los beneficios y los costes.
La sostenibilidad y la integración del puerto en la ciudad constituyen otro de los ejes del documento. El sector plantea que la evolución de los cruceros debe abordarse desde una perspectiva que combine la actividad económica con la responsabilidad ambiental y una mejor relación entre las operaciones portuarias y el entorno urbano.
Con este manifiesto, las empresas firmantes buscan que la industria de los cruceros tenga voz propia en la definición del futuro turístico de Barcelona. Su petición es que el debate se desarrolle con datos, diálogo y una visión amplia de la economía local, reconociendo tanto los retos que afronta la ciudad como la aportación de las empresas y los profesionales que forman parte de esta actividad.
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