The Ritz-Carlton Yacht Collection, superlujo “Made in Vigo”

El 27 de julio de 2017 se hizo pública la construcción del buque de crucero para Ritz Carlton en el astillero vigués Hijos de J. Barreras.

Reportaje perteneciente a la revista CruisesNews

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El buque tendrá una eslora de 190 metros, 23,8 de manga y 5,65 de calado y un valor de unos 250 millones de euros. 

Desde la entrega del Sea Cloud II en 2001, no se había construido en España ningún buque de crucero. Pero el pasado 27 de junio se hizo público que The Ritz-Carlton Yacht Collection había optado por Hijos de J. Barreras para construir un buque de crucero de superlujo, con opción para otros dos más. Las innovaciones del concepto de buque Ritz-Carlton supondrán además un verdadero reto técnico para el histórico astillero vigués.

Presidió el acto el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que celebró la etrada de Barreras en un mercado tan competitivo y destacó la apuesta sin precedentes que supone financiar más de 250 millones de euros. Feijoo, que estuvo acompañado por el conselleiro Francisco Conde, vinculó el contrato y emplazó a Barreras a sacar “matrícula de honor” con este buque para convertir a Galicia en un referente internacional en el segmento de los cruceros de lujo.

Existe una cierta preocupación por el exceso de capacidad en el segmento de cruceros de lujo.

El presidente de Barreras, José García Costas, reconoció que este buque es un desafío para su empresa, aunque confió que se va a superar “con muy buena nota”. El astillero espera poder cerrar el contrato del segundo buque antes del final de 2017. El plazo de entrega, alrededor de 30 meses, no es precisamente generoso teniendo en cuenta que se trata de un prototipo.

El buque Ritz Carlton
Tendrá alrededor de 25.000 toneladas de registro bruto y podrá transportar hasta 298 pasajeros en 149 suites, todas exteriores con balcón. Con estas cifras estamos antes un buque a medio camino entre los últimos construidos por Seabourn y Silversea (ambos de aproximadamente 40.000 gt), y los buques de Ponant (alrededor de 15.000 gt).

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Dado lo exiguo del plazo, el astillero comenzó rápidamente la selección de fabricantes y subcontratistas del buque, entre los que se encuentran marcas de reconocido prestigio, como MAN para los cuatro motores diesel que generaran la electricidad a bordo, ABB (para los azimuts, en cuya instalación posee ya experiencia tras el Reforma PEMEX) y Otis Marine para los ascensores (que serán fabricados en la planta de Enor de Galicia). También Barreras también ha llegado a un acuerdo con la compañía austriaca Proman, uno de los mayores fabricantes mundiales de mamparas, moquetas y equipamiento interiores de megayates y cruceros de lujo.

Hijos de J. Barreras es uno de los astilleros más antiguos de España.

El buque de Ritz Carlton estará tripulado por alrededor de 240 personas, por lo que dispondrá de uno los ratios pasajero/tripulante más más alto del mercado: 1,5 pasajeros por tripulante, para garantizar una atención lo más exclusiva posible. Este ratio está en línea con los últimos buques de Silversea y Seabourn, aunque es algo inferior al del Seven Seas Explorer y a los nuevos buques de Crystal.

En lo referente a la propulsión, contara con dos Azipod que le proporcionarán una velocidad de servicio modesta, de 16 nudos, y una máxima de 17,8 nudos. Este tipo de propulsión no es muy popular en buques de crucero pequeños. Para solucionar esta situación, ABB ha sacado una línea exclusiva para este segmento, denominada Azipod D, que será la que usará el buque de Ritz Carlton, al igual que los nuevos buques tipo Endeavour de Crystal, y el Scenic Eclipse.

El astillero
Hijos de J .Barreras es uno de los astilleros más antiguos de España. Fue fundado en 1892, y en la actualidad es el mayor constructor naval privado de España. Durante este tiempo, se ha transformado desde la producción de veleros de madera en sus orígenes, a ofrecer buques de alto contenido tecnológico. Así, de sus gradas han surgido casi toda la flota de armadores nacionales como Balearia, Trasmediterranea o Naviera Armas, pero también ha tenido clientes internacionales como Western Geco, Pemex o Ostensjo Rederi AS.

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En esos 120 años de historia diseñando y construyendo buques, Barreras no tiene referencias en el sector de buques de cruceros, pero es un reconocido líder mundial para el diseño y construcción de barcos tecnológicamente avanzados y con alto valor añadido. Son numerosos los ferries entregados para armadores nacionales e internacionales, buques ro-ro, buques hotel, buques de investigación sísmica, etc o así como algunos de los pesqueros más avanzados del mundo. En todo este tiempo Barreras ha entregado más de 1.600 buques. Muchos de ellos son pioneros en diseño, construcción o equipamiento. Y todos, distinguidos con las más exigentes reglas de control técnico y medioambiental. Particularmente importante son sus referencias de ferries: desde el año 2000, Barreras ha entregado diecisiete ferries, lo que supone una incalculable experiencia en ámbitos como camarotes, salas comunes, instalaciones de gambuza, etc, que será muy importante en el proyecto de Ritz-Carlton. Su última entrega es el Reforma Pemex, un buque hotel utilizado para las tripulaciones de plataformas off-shore capaz de alojar 699 personas.

Este contrato supone la creación de seiscientos puestos de trabajo hasta finales de 2019, e incluye dos opciones de construcción que se deberían entregar en 2021 y 2022.

A finales de 2013, el grupo mexicano Pemex, situado entre las cuatro grandes petroleras mundiales, adquirió el 51% de las acciones de Barreras a través de su filial PMI. La llegada de este significado socio industrial, supone un notable aval de solvencia y versatilidad al astillero.

El proceso de selección del astillero constructor fue arduo: Ritz-Carlton solicitó ofertas inicialmente a diecisiete empresas europeas. A la fase final sólo llegaron tres astilleros, imponiéndose finalmente la firma olívica por su experiencia, gestión abierta y profesionalidad, así como por la gran capacidad de la industria auxiliar gallega. Y lo que es más importante, por el paquete de financiación que Hijos de J. Barreras puso encima de la mesa: hasta seis entidades financieras españolas (CaixaBank, Abanca, Banca March, Ibercaja, Sabadell y Pastor-Popular) participan en esta operación, con un sistema de tax lease estructurado por CaixaBank y Banca March, que cuenta además con el respaldo del Instituto de Crédito Oficial (ICO), de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación y del Instituto Galego de Promoción Económica.

El concepto
El motivo de Ritz-Carlton Hotel Company para entrar en el mercado de crucero es llenar un huevo en el segmento de super lujo. Y según declaró Herve Humler, su presidente, lleva pensándoselo durante más de diez años.

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Según Ritz Carlton, hay un vacio real en el mercado de cruceros de lujo, debido a que los operadores tradicionales, como Seabourn o Silversea, se han decantado por buques más grandes, siguiendo la senda de Regent Seven Seas Cruises (del entorno de 500-600 pasajeros). El segmento de buques de lujo menos de 300 pasajeros de capacidad está en manos de armadores como Sea Dream o WindStar, que tienen buques de entre 20 y 30 años de antigüedad, lo que generará una carencia de oferta a medio plazo.

La flota de todos los armadores de cruceros de lujo ha crecido notablemente en los dos últimos años.

El otro motivo es que en 2016 los hoteles Ritz-Carlton tuvieron aproximadamente 405.000 huéspedes, muchos de afirmaron que habían realizado un crucero. Sólo con los programas de fidelización de los propios hoteles Ritz Carlton, más los de las marcas Marriott y Starwood del mismo grupo, ya se podrían conseguir los 12.000 pasajeros año que necesitan para llenar su primer buque. Además, los hoteles Ritz Carlton, con una tasa de ocupación del 78% producen beneficios, mientras que la tasa de ocupación en la industria del crucero de lujo es muy superior a esa cifra, del orden del 85-90%.

Con una base de clientes sólida y un nicho de mercado con carencias de oferta a corto plazo Ritz-Carlton vió una oportunidad real en el mercado de cruceros de lujo para atraer no sólo a su propia base de clientes actuales, sino también a otros cruceristas de lujo, con The Ritz-Carlton Yacht Collection.

Además, el fondo de comercio de la marca Ritz Carlton es inmenso, y anteriormente sus gestores ya lo habían utilizado en “brand extensions”, como The Ritz-Carlton Residences, The Ritz-Carlton Destination Clubs y Ritz-Carlton Reserve, por lo que el marketing de esta aventura no es algo desconocido para sus directivos.

Pero Ritz-Carlton no creó The Ritz-Carlton Yacht Collection sólo, sino que contó desde el inicio con Douglas Prothero y Lars Clasen, dos directivos con un amplio conocimiento de cruceros y yates. Ambos poseen amplia experiencia en construcción naval, financiación marítima, fletes, etc.

El motivo de Ritz-Carlton Hotel Company para entrar en el mercado de crucero es llenar un huevo en el segmento de super lujo.

Gracias a estos expertos, se ha asegurado la financiación de la operación gracias a la empresa Oaktree Capital Management, una empresa de gestión de inversiones alternativas con sede en Los Ángeles. A finales de 2016, Oaktree gestionaba 101.000 millones de dólares para sus clientes, que incluyen un 75% de los mayores planes de pensiones de Estados Unidos, así como fondos públicos, fundaciones, compañías de seguros, fondos soberanos, etc. Oaktree tiene una considerable experiencia sobre inversión en los sectores marítimo y hotelero, y ha sido fundamental a la hora de dar viabilidad al proyecto. Tal como ocurre en muchos de sus hoteles, Ritz-Carlton operará sus buques ofreciendo un servicio de superlujo con un flete a casco desnudo a largo plazo.

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Los itinerarios tendrán de siete a diez días y aunque no se han hecho aún públicos, incluirán viajes por el Mediterráneo, norte de Europa, Caribe y Sudamérica, con escalas en puertos como Capri, Portofino, San Bartolomé, etc. Se potenciaran las escalas nocturnas, así como las de varios días.

La inmersión en destino será otra seña de identidad, con experiencias únicas en restaurantes y chefs locales, con músicos y artistas de cada destino. Ritz-Carlton se ha asociado también con Jean Michel Cousteau para aportar otra característica única dentro de sus itinerarios. El tamaño limitado de los buques también permitirá visitar zonas y puertos que los grandes buques no pueden entrar.

El diseño interior del buque
El diseño interior corresponderá a los afamados interioristas suecos Tillberg Design, cuya experiencia se acredita en los más de cien diseños de buques de crucero desde finales de los años sesenta.

El buque dispondrá de 149 suites, todas con su propio balcón privado, incluyendo dos con disposición en áticos dúplex de casi 140 m2 de superficie, con una capacidad máxima de 298 pasajeros. Todos los camarotes tendrá un aseo con un lavabo de dos seños, al igual que los hoteles Ritz Carlton.

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Exteriormente, el buque se asemejara a los grandes yates existentes en la actualidad, como el Dilbar, el Eclipse o el Azzam. Además, los diseñadores suecos tienen otro reto: crear un vínculo visual con algunas de los hoteles de Ritz-Carlton. Una de ellas es generar una sensación de espacio interior, y por ello todos los camarotes a bordo tendrán una altura mayor que la de un buque de crucero convencional. Este diseño, junto con otros detalles innovadores, también le ayudará a competir en el mercado de incentivos, con charter completos del buque.

Ritz Carlton lleva madurando su entrada en los cruceros de lujo desde más de diez años.

El primer buque tendrá cinco restaurantes, incluyendo un restaurante a la carta del Aqua del chef Sven Elvereld, el restaurante de tres estrellas Michelin del Ritz-Carlton de Wolfsburg. Otras opciones serán un restaurante asiático, el restaurante principal, que servirá cocina internacional; un grill junto a la piscina que servirá pescado y carne; y un salón con ofertas internacionales. Cada buque también tendrá un Spa Ritz-Carlton exclusivo y una plataforma a popa para poder practicar deportes náuticos.

El cliente
El cliente de Hijos de J. Barreras es Marriott International, la mayor multinacional de hoteles del mundo, que tiene sus orígenes en 1927, cuando J. Willard Marriott y su mujer, Alice, abrieron su primer restaurante Hot Shoppes en Washington. Con el tiempo se convirtió en su primera marca, y en el germen de Marriott International.

Los buques encargados por Marriott en Vigo no son su primera experiencia en cruceros. En 1972, Marriott invirtió en Sun Line, una naviera de cruceros fundada en 1957 por el griego Charalambos Keusseoglou. Aunque la familia Keusseonglou siempre mantuvo el control de Sun Line, Marriott se convirtió así en la primera compañía hotelera en invertir en el negocio de los cruceros. En 1987, la familia Keusseoglou recompró dos de los buques de la flota a Marriott (el Stella Maris y el Stella Oceanis). Y en 1992, Marriott desinvirtió completamente en Sun Line, vendiendo su participación en el tercer buque de la flota, el Stella Solaris, a los Keusseoglou.

La inmersión en destino será otra seña de identidad, con experiencias únicas en restaurantes y chefs locales, con músicos y artistas de cada destino.

Esa desinversión en cruceros coincidió, entre 1986 y 2011, con un imparable proceso de expansión, tanto orgánica como a base de comprar competidores, que llevó a Marriott a convertirse en la primer compañía hotelera del mundo. Su modelo de crecimiento (una compañía, muchas marcas o brands) también fue seguido por los principales actores de la industria del crucero. Fruto de esta política, en 1995, Marriott intrdujo en su portfolio los hoteles de superlujo, con la compra del 49% de las acciones de The Ritz-Carlton Hotel Company. En 1997, compró Renaissance Hotel Group. Y esta política de expansión llegó a España en 2011 con la compra de AC Hotels.

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La culminación de esta estrategia llegó en 2016, cuando Marriott International (entonces la tercera hotelera mundial) compró Starwood Hotels & Resorts, por 12.200 millones de dólares (11.369,5 millones de euros) creando la mayor compañía de hoteles del mundo: más de 5.700 establecimientos, que ofrecen más de un millón cien mil habitaciones, gracias a treinta marca implantadas en ciento diez países.

Esta corporación tendrá en 2017 en mismo orden de magnitud de facturación que Carnival Corp, el gigante de los cruceros, lo que da idea de su escala.

Una propuesta diferente
El producto ofrecido por Ritz-Carlton estará basado en varios conceptos: un servicio de primera línea, un diseño interior íntimo y moderno, e itinerarios únicos propios de un yate. Un reclamo diferente para atraer a nuevas audiencias que anteriormente no habían considerado realizar un crucero.

El mercado de los cruceros de lujo
Hay muchas definiciones sobre el mercado de cruceros de lujo, pero las más extendida es la que indica que el aquel cuyos producto está dirigidos a individuos con unos ingresos superiores a 300.000 dólares anuales, lo que representa, por ejemplo en Estados Unidos, el 1% de la población. Otros teóricos abren el abanico hasta los 200.000 dólares, en cuyo caso el porcentaje asciende al 8%.

Exteriormente, el buque tendrá la misma línea que los grandes yates existentes en la actualidad, como el Eclipse o el Azzam.

Este segmento está experimentado un crecimiento masivo en los últimos años, lo que llevó a directivos del prestigio de Harry Pimental, el presidente de Azamara Club Cruises, a declarar en mayo del 2016 que “el mercado de cruceros de lujo está creciendo súbitamente, demasiado y a un ritmo excesivo”.

Este ritmo de crecimiento es preocupante, y podría tener implicaciones en los precios, lo que afectaría sobremanera este sector, basado en el margen y no en el volumen. El mayor armador de este segmento, Silversea, con una flota de nueve buques y 2.888 camas de capacidad, ha recibido este año el Silver Muse, lo que su supuesto un crecimiento del 26% de su capacidad. En 2020 recibirá el Silver Moon, lo que supondrá otro incremento del 20%.

El nuevo buque de Ritz Carlton costará mas de 250 millones de euros.

Otro importante operador, Seabourn Cruise Line, tiene una flota de cuatro buques. En diciembre pasado recibió el Seabourn Encore, de 604 pasajeros de capacidad, que supuso un incremento de casi un 45% de su capacidad. En 2018 recibirá el gemelo del Seabourn Ovation, lo que supondrá otro 30% adicional de capacidad.

Regent Seven Seas tiene actualmente una flota de cuatro buques tras la incorporación del Seven Seas Explorer en 2016, con 2.664 camas de capacidad. En 2020 recibirá un nuevo buque, gemelo del Explorer, que supondrá un crecimiento del 27,7%.

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Crystal Cruises, que tiene tres buques actualmente, ha cambiado de estrategia. De construir grandes buques de superlujo de 1.000 pasajeros, ha pasado a promover tres pequeños buques de cruceros, y buques de crucero fluviales. Pero cuando acabe su expansión, en 2022, habrá crecido un 100%.

La capacidad es un tema muy sensible. El sector de lujo tiene un crecimiento increíble con los operadores existentes. Si además aparecen nuevos operadores como Scenic o Ritz Carlton ¿podrá ese 1% de super ricos llenar la flota actual y la nueva generación de buques de lujo.., sin contar los nuevos cruceros de expedición? Hoy parece que si, como lo prueba que el EBITDA durante los tres últimos ejercicios fiscales de Crystal Cruises hayan sido los mejores de sus 26 años de historia.

Pero en el futuro podremos ver armadores de crucero de este segmento que desaparecerán, que se fusionarán, o por lo menos colaborarán entre ellos será la única vía para perdurar. Así, Larry Pimentel concluyó en 2016 que la única ruta de crecimiento de su naviera era por adquisición de otra, y nunca con nuevas construcciones.

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